| Frente a la situación que afronta la apicultura regional, tuvo lugar una reunión en el INTA Villa María, a la que asistieron no sólo los apicultores de los grupos de Cambio Rural de la entidad, sino de toda la provincia, y las conclusiones obtenidas en ... Fecha : 22.06.2010 Fuente :Agromeat Frente a la situación que afronta la apicultura regional, tuvo lugar una reunión en el INTA Villa María, a la que asistieron no sólo los apicultores de los grupos de Cambio Rural de la entidad, sino de toda la provincia, y las conclusiones obtenidas en ese encuentro fueron: -En la situación actual se destaca la baja producción por colmena en la campaña 2009/2010 , el despido de empleados, la necesidad de priorizar otro trabajo para el sustento familiar, el abandono de colmenas, la descapitalización al vender los colmenares a bajos costos, como también desprenderse de los vehículos utilizados como elementos de trabajo. También existen endeudamientos, migraciones, se pierden los ahorros conseguidos a través de muchos años de trabajo, resignando finalmente a un nivel de vida, con importante desmejora de la salud física y emocional del productor mielero. -Uno de los principales problemas, si no el más importante que se planteó, es el uso indiscriminado de insecticidas tóxicos para abejas y la falta de controles al respecto. Todo esto y más, en un conciso documento, fue elevado al Ministerio de Agricultura de la provincia, a la Mesa de Emergencia Agropecuaria, para que se interioricen de la situación y tomen urgentes medidas al respecto. A partir de la presentación de este documento, fueron convocados los delegados del Ministerio de Agricultura de la provincia y otros referentes a una reunión extraordinaria en Córdoba capital, donde se elevará al ministro de Agricultura la situación para definir si se declara a partir de los elementos de prueba aportados, "emergencia o desastre apícola". El Diario Rural dialogó con dos referentes de la apicultura en nuestra región, Bernardo Abad, coordinador del grupo de apicultores de Cambio Rural, y Federico Ezenga, representante de los apicultores del Departamento San Martín quienes manifestaron lo siguiente: Bernardo Abad: "Fue muy importante el documento elaborado en el marco de la reunión sostenida en el INTA, ya que no sólo se leyó el documento, sino el resultado del taller realizado, donde queda claro un diagnóstico de la acuciante situación que se vive en la apicultura y la necesidad de que se convoque a otros actores. La importancia de instalar el debate es fundamental, ya que no sólo la apicultura está en crisis, la abeja está en crisis, y eso es un síntoma de que el medio ambiente está en crisis." La abeja, emblema de la biodiversidad "Son muchos los actores involucrados en esta situación, la crisis de la apicultura tiene que ver con el medio ambiente, tiene que ver con qué tipo de desarrollo queremos para la provincia. Si el desarrollo que se desea es territorial, con muchos puestos de trabajo o un modelo agro exportador excluyente. También tiene que ver con la cuestión social, ya que muchos trabajadores de la cadena apícola, tanto empleados como productores, quedaron sin trabajo, y seguirán sumándose si persiste esta situación. Posiblemente, la apicultura no represente mucho dentro del PBI, pero es una actividad que genera empleo genuino, ya que el propio productor puede incorporar valor agregado, mano de obra. El Estado debe cuidar la continuidad de estas micropymes, que además significan un ensamble con el ambiente. Esta actividad no tiene externabilidad negativa, no produce ningún daño ni ambiental ni económico, además hace la polinización de cultivos entomófilos en el caso de girasol, colza, alfalfa para semilla o cualquier cultivo para semilla, y el poder de sostenimiento de la biodiversidad, que de no ser por la abeja, una gran cantidad de especies en el mundo, que no tienen interés comercial, hubiesen desaparecido. La abeja y la apicultura son un bien social, porque conservan biodiversidad, se integra mucha gente a la rueda productiva, y se generan muchas divisas, porque la mayoría de la producción se exporta y principalmente, la abeja produce uno de los alimentos más sanos del mundo, y es la tutela y custodia del ambiente. En Europa la apicultura, es considerada un bien social." Fusibles y termómetro del medio ambiente "Si las abejas se están muriendo, pasa algo con el ambiente, y lo que pasa en la actualidad, es que el modelo productivo no es sostenible. No es casual la mortandad de abejas por pulverizaciones, por eso se demanda desde el sector, un análisis crítico de cómo estamos tratando nuestro ambiente agroproductivo. La sociedad debe tomar conciencia de que esta actividad no es sólo una fuente interesante de trabajo, sino que es sostenedora de biodiversidad a través de la polinización, y este potencial se está perdiendo al perderse la apicultura como recurso, por lo que creemos que la provincia y la Nación, deben ayudar a sostener esta actividad", concluyó Abad. Federico Ezenga:"Hace mucho tiempo que pedimos la siembra en las banquinas para los apicultores, la reforestación con plantas autóctonas y aparentemente se envió la ley a la Legislatura. Con respecto a ello el ministro Gutiérrez, en la última reunión con el Consejo Asesor, informó que van a intentar trabajar directamente con los intendentes y productores de cada región, porque una ley demora mucho tiempo en salir, mas no vemos como muy viable esta propuesta. Hay que realizar un trabajo previo, para saber quiénes serían los productores y los intendentes que acuerden trabajar para el proyecto; la provincia entregaría las semillas, pero también es un trabajo que lleva su tiempo, y las abejas se siguen muriendo." Cosecha 2009/2010 "Si bien estamos acostumbrados a que cada año es menor la cosecha de miel, en esta última campaña, la sequía extrema con la que se encaró el otoño-invierno y a la llegada de las lluvias, la fumigación masiva e indiscriminada que se hace para la siembra, mató una cantidad de abejas incalculable y si bien se había reducido la producción de 50 kilos a 15 ó 20, esta cosecha, en algunos casos se redujo a los 5 kilos y en otros a cero y, en este último caso, algunos productores abandonaron las colmenas y las abejas se enfermaron, contrajeron varroa y contagiaron a las de otros panales." "El futuro de la apicultura y de los apicultores es muy incierto y oscuro y la miel puede transformarse en un producto excéntrico y no estar al alcance de todos", dijo Ezenga. ¿Qué es ser apicultor? Con motivo de celebrarse el Día del Apicultor, formulamos esa pregunta a los entrevistados, los que respondieron así: Ezenga:"La apicultura es una actividad que se lleva adentro, y si bien se mezcla la bohemia con el manejo empresarial de la producción, muchas veces es tradición familiar y demanda mucho trabajo, pero conecta con la Naturaleza y otra forma de vida." Abad: "Es una comunión con la Naturaleza, es una forma de vida, es una ideología, es la valorización de la sabiduría y de la vida, es el cuidado del ambiente, es trabajar por y para la Naturaleza, y una de las actividades más nobles, por el alimento que se produce, porque no contamina, porque favorece las otras producciones y el medioambiente. La apicultura es una producción esperanzadora." |
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jueves, 24 de junio de 2010
Agroquimicos venenos en todo el mundo. En Argentina: Los insecticidas están asolando las colmenas y muchos apicultores abandonan
Alemania estudia prohibir patentes de animales y plantas de cultivo
Un ejemplo de cómo un país de punta intenta protegerse fomentando la diversidad genética de sus alimentos.
Berlín proyecta prohibir por ley las patentes de animales destinados a la ganadería y de plantas de cultivo para mantener la diversidad de los recursos genéticos.
Fecha : 22.06.2010
Fuente :EFE
El Gobierno alemán federal proyecta prohibir por ley las patentes de animales destinados a la ganadería y de plantas de cultivo para mantener la diversidad de los recursos genéticos.
"Hay límites que no se deben traspasar", señala la ministra de Agricultura alemana, Ilse Aigner, en declaraciones adelantadas hoy por el semanario "Der Spiegel", en las que defiende que los agricultores y ganaderos no se vean limitados en su trabajo por patentes biológicas.
La iniciativa de la ministra alemana tiene lugar poco antes de que la Oficina de Patentes Europeas, con central en Múnich, decida si acepta a finales de julio sendas patentes de tomate y brécol que protegen técnicas de cultivo y las plantas que surgen de las mismas.
La tradición establece que todas las variantes de animales y plantas de nueva creación pueden ser criados libremente y sin el pago de derechos por parte de agricultores y ganaderos.
La concesión de patentes, sin embargo, concede a sus propietarios derechos exclusivos y el control de sus creaciones.
La ministra alemana, pero también la oposición socialdemócrata (SPD), desean que se precisen las reglas europeas para las llamadas biopatentes. Aigner y el SPD no se oponen a la patente de nuevos procedimientos de cultivo, pero si a la de los organismos que puedan surgir de los mismos.
Ricardo Carrera
Blog: http://apiculturauruguay.blogspot.com/
EL CAMBIO HACIA LA AGROECOLOGIA ES UNA OPCIÓN DE SUPERVIVENCIA
Por Ing Agr Fernando Queirós Armand Ugón *
Literatura consultada
Agroecología, soberanía alimentaria y territorial
Nuestro planeta se encuentra inmerso en una profunda transformación, siendo el signo más evidente el Cambio Climático Global. Este proceso se da a partir de la Revolución Industrial que se intensifica en la segunda mitad del Siglo XX, unido al modelo de producción expoliador de los bienes comunes naturales, asociado al modelo de consumo insostenible y depredador. Su único objetivo fue y será incrementar las ganancias de las corporaciones y sus socios en todo el mundo.
Estas políticas neoliberales han tenido una dimensión global y generalizaron un modelo de agricultura y de alimentación, tanto en el Sur como en el Norte, al servicio de los intereses del capital. La función primordial de los alimentos -nutrir a las personas- quedó supeditado a los objetivos económicos de unas pocas empresas multinacionales que monopolizan la cadena de producción de los alimentos, desde las semillas hasta la gran superficie, y han sido ellas las más beneficiadas con la situación de crisis.
El modelo de desarrollo agrícola con base en grandes extensiones de monocultivos agrícolas y forestales intensificó la concentración y extranjerización de la tierra, con la consecuente desaparición de los pequeños productores, cercándolos y reduciéndolos a una mínima existencia.
Es un modelo de agricultura sin agricultores, con base en el gran capital transnacional, en la maquinización aún más intensiva que durante la Revolución Verde, el uso masivo de agrotóxicos, de fertilizantes, un modelo que desplaza y contamina al productor y lo deja sin otra alternativa que abandonar su campo.
El desarrollo técnico-científico, disociado de la conciencia ecológica, facilitó el saqueo de los recursos naturales en una escala sin precedentes.
El uso masivo de los agrotóxicos ocurre en todo el país, y esto se debe a los grandes monocultivos tanto forestales como agrícolas (transgénicos y convencionales). Sin embargo, pareciera que esta práctica se ha aceptado como modelo de país, sin hacer una evaluación de los impactos económicos, sociales y ambientales que está significando para el conjunto de la población.
Este flujo alimentario se basa en un modelo rural y productivo de alimentos englobado bajo el rótulo de “monocultivos de exportación”, y es el principal responsable de flagelos como la deforestación, la contaminación de ecosistemas, la destrucción de biodiversidad, pobreza, subnutrición, migración campo-ciudad, destrucción de la agricultura familiar.
Los monocultivos de exportación son selectivos tanto en relación con quien produce esos alimentos, como con quien se queda con el beneficio monetario. Por ejemplo, el crecimiento de la soja ha sido exponencial, pasando de 8 mil hectáreas en 1998 a 700 mil hectáreas en la actualidad, y a medida que el área cultivada aumenta se incrementan en igual medida los impactos ambientales y sociales que el cultivo provoca.
Cabe destacar que según un trabajo de los docentes del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Agronomía, Pedro Arbeletche y Carolina Carballo, en los últimos años el 47 por ciento de los productores familiares agrícola-lecheros abandonó la agricultura debido al avance sojero. Durante 2007, 150.000 hectáreas dejaron de producir para la lechería, cambiando el destino para la soja (DIEA, 2008).
En la zafra 2007-2008 seis empresas, la mayoría extranjeras o relacionadas a capital extranjero, plantaron aproximadamente un 25 a 30 por ciento del área agrícola nacional.
El 92 por ciento del área cultivada con soja continua es arrendado o bajo medianería. En estos casos, los empresarios no tienen ningún compromiso de conservar nuestros recursos naturales. Este modelo de producción se desarrolla hasta agotar el recurso suelo, para luego irse a otra tierra.
En relación con la generación de empleo, la lechería y las unidades de producción familiar ocupan 23 personas cada mil hectáreas, en tanto que la soja apenas supera dos empleos para la misma superficie. Esto se explica por la abundante utilización de agrotóxicos y la total mecanización del cultivo. Sólo la forestación crea menos empleo que la soja.
En el caso del maíz, cultivo estival, para la zafra 2009-2010, se estima que se sembrarán alrededor de 100 mil hectáreas de maíz transgénico, lo que representa alrededor del 90 por ciento del área que se plantará con ese cultivo.
Esta situación abre varias interrogantes: ¿qué pasa con los cuidadores de semillas de maíz tradicional? ¿Qué pasa con los productores orgánicos que guardan su propia semilla? ¿Qué sucede con los productores que no siendo orgánicos, reproducen sus variedades de maíz? ¿Y con nuestra salud? ¿Y qué ocurre con el consumo de la toxina Bt que poseen dichos maíces transgénicos?
En el caso del maíz, el Uruguay transita por el mismo camino que ya recorrió con el cultivo de soja: en la actualidad, toda la semilla de soja comercializada y sembrada es transgénica.
“Hemos demostrado por primera vez en el mundo que los transgénicos no son saludables, ni lo suficientemente correctos para ser comercializados (…) Cada vez que se consume cualquiera de los tres maíces transgénicos (MON810, MON863 y NK603), los riñones y el hígado, que son los principales órganos que reaccionan ante una intoxicación química, tienen problemas”, dijo Gilles-Eric Séralini, experto miembro de la Comisión para la Revalorización de la Biotecnología, establecida en 2008 por la Unión Europea (UE).
Tras un período de dos años de moratoria en el que Uruguay puso una pausa no sólo a la autorización general sino al testeo de nuevos organismos genéticamente modificados, ahora se autorizó a realizar ensayos de cinco nuevas variedades de maíz transgénico.
Estas presentan modificaciones que le otorgan resistencia a insectos y a herbicidas. Si se habilitan por parte del Instituto Nacional de Semillas (INASE), estarán disponibles en la campaña agrícola 2011-2012. ¿Podrán las comisiones evaluadoras de estos materiales transgénicos recabar y calibrar información independiente? ¿El camino, es más transgénicos y contaminación para este “Uruguay Natural”? ¿Natural?
Y surgen aún otras preguntas más abarcadoras:
Desde julio de 2007 a agosto de 2008 los apicultores uruguayos han perdido 81.000 colmenas -16 por ciento del total-, pasando de 514.000 a 433.000. Entre las causas se encuentran: aumento en los costos de producción, aplicación de agrotóxicos, expulsión de los apicultores de los campos, pérdida de las fuentes de alimento para las abejas, factores climáticos. Esta desaparición, significó la pérdida parcial o total de los ingresos de más de mil familias.
Cifras publicadas recientemente por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) muestran que el aumento de las importaciones de herbicidas, insecticidas, funguicidas, hormiguicidas y otros, ha sido de 273 por ciento, considerando el período 2000-2008.
En el año 2000 entraron al país 6.778 toneladas de agrotóxicos y en 2008 ingresaron 18.524 toneladas; todas fueron aplicadas a varios cultivos, liderados por la soja transgénica.
Aparte de combatir plagas, enfermedades y “yuyos”, estas toneladas de venenos quedaron esparcidas en nuestro ecosistema: ríos, cañadas, suelos, humedales, también sobre los trabajadores rurales, las poblaciones aledañas a los cultivos y sobre nuestros alimentos: arroz, trigo, maíz, leche, carne, frutas y verduras… ¡Muy saludable!
En 2007 Uruguay también importó 75.000 kilos de Bromuro de Metilo, manteniendo guarismos similares en los de 2008 y 2009. Este biocida es un esterilizante y desinfectante de suelo, extremadamente tóxico y dañino para los seres vivos en su totalidad, además de estar prohibido en varios países del mundo (Protocolo de Montreal). Es además causante de la destrucción de la capa de ozono.
Uruguay se había comprometido a eliminar totalmente el consumo de Bromuro de Metilo para 2005. ¿Más tóxicos para el ambiente y la salud? ¿Hasta cuándo? ¿Y el Uruguay Natural qué…?
Mucha gente no sabe que la opción metodológica de incrementar la producción a través de variedades de cultivos de alto rendimiento -semillas “mejoradas” o híbridos- conlleva la disminución en el contenido de nutrientes, vitaminas y proteínas de los alimentos producidos. Se produce más, pero se alimenta menos.
Es necesario arrancar el velo de la mentira: lejos estamos del Uruguay natural.
Arrancar el velo de las mentiras Progres-neoliberales
Ing. Agr Fernando Queirós Armand Ugón
Entre 2000 y 2008 se vendieron 5,4 millones de hectáreas de suelo uruguayo a extranjeros, en su inmensa mayoría no residentes. Esto es el equivalente a la superficie agropecuaria de los departamentos de Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano y Colonia juntos.
Gran parte de estas transacciones se realizaron en 2007 y fueron adquisiciones realizadas por empresas extranjeras: grupos sojeros de Argentina, ganaderos de Brasil, fondos de inversión de Nueva Zelanda y Estados Unidos y compañías forestales de Europa.
A fines de 2008 se calculaba que los extranjeros detentaban la cuarta parte del suelo productivo del país.
De acuerdo con las cifras que maneja el Grupo Guayubira, al día de hoy habría al menos 680.000 hectáreas en manos de empresas forestales extranjeras.
Con respecto a la forestación, la concentración de tierras en pocas manos es un ejemplo: 250.000 hectáreas en manos de un solo consorcio integrado por Stora Enso y Arauco. Para tener una idea acerca del tamaño de este latifundio, basta decir que equivale a cinco departamentos del tamaño de Montevideo.
[b]Qué pasa con nuestros vecinos
Brasil se convirtió el año pasado en el mayor consumidor mundial de agrotóxicos con 733,9 millones de toneladas. De esta forma superó a Estados Unidos que ese año utilizó 646 millones de toneladas.
Con estas escalofriantes cantidades de veneno utilizados en la agricultura, no es de extrañar que rastros de los mismos perduren en frutas, hortalizas, cereales, leche y carne.
De acuerdo a los últimos datos proporcionados por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil(Anvisa), más del 15 por ciento de los alimentos consumidos en el país contienen un exceso de residuos de agrotóxicos.
Brasil se convirtió el año pasado en el mayor consumidor mundial de agrotóxicos con 733,9 millones de toneladas
Todos los alimentos analizados presentaban índices de agrotóxicos por encima del límite permitido o residuos de productos no autorizados.
La Argentina cuenta con 17 millones de hectáreas sembradas de soja transgénica y consume entre 180 y 220 millones de litros de glifosato por año.
Son demasiadas dudas e incertidumbres, y la lista podría ser aún mucho más larga.
Soberanía alimentaria
Como resultado de la aplicación de los principios agroecológicos se logra transitar hacia la soberanía alimentaria de un país.
Antes de la colonización todas las culturas del mundo eran alimentariamente soberanas, o sea, producían lo que consumían.
Con la colonización las mejores tierras de los países del Sur, las que antes producían alimentos para las poblaciones locales, se convirtieron en plataformas de exportación; se destinaron a producir alimentos para mercados lejanos.
La soberanía alimentaria es el derecho de todos los pueblos a poder definir su propio sistema de producción, distribución y consumo de alimentos. Es el derecho de los pueblos rurales a tener acceso a la tierra, a poder producir para sus propios mercados locales y nacionales, a no ser excluidos de esos mercados por la importación de mercaderías provenientes de las empresas transnacionales. Y también es el derecho de los consumidores a tener acceso a alimentos sanos, accesibles, culturalmente apropiados con la gastronomía, la historia culinaria de su país y producidos localmente.
La soberanía alimentaria y la sustentabilidad están entre las más importantes prioridades, antes que las políticas de comercio.
En este contexto, ¿quién decide lo que comemos? La respuesta es clara: un puñado de transnacionales de la industria agroalimentaria que, con el beneplácito de gobiernos e instituciones internacionales, acaban imponiendo sus intereses privados por encima de las necesidades colectivas. Ante esta situación, nuestra seguridad alimentaria está gravemente amenazada.
“Un pueblo que no logra producir sus propios alimentos es un pueblo esclavo, dependiente… política, económica e ideológicamente".
Un cambio hacia la agroecología
Urge hacer un cambio de la actual tecnología en la producción, hacia una agricultura con base en los principios de la agroecología, sana y sustentable, una producción agrícola que parta del respeto y del equilibrio con las condiciones naturales, la cultura local y los saberes tradicionales.
Está demostrado que los sistemas de producción agroecológicos pueden ser hasta más productivos, resisten mejor las sequías y los cambios climáticos y que por su bajo uso de insumos externos son más sustentables económica, ambiental y socialmente.
Ya no es posible sostener el lujo de consumir alimentos cuyos precios estén vinculados al petróleo, ni mucho menos dañar la productividad futura de los suelos por medio de la agricultura convencional-industrial, con grandes extensiones de monocultivos mecanizados y llenos de venenos y transgénicos.
La producción natural ha alimentado al mundo durante miles de años, y sin ayuda del gobierno. Porque, ya está bien claro, la agricultura convencional no es rentable. Está sostenida o subsidiada por fondos públicos. Los agricultores químicos o convencionales no sobrevivirían sin las ayudas gubernamentales (subsidios), si no véase lo que está pasando con la lechería, la ganadería, la horticultura, etc.
Rediseñar el sistema alimentario hacia formas más equitativas y viables para agricultores y consumidores requerirá cambios radicales en las directrices políticas y económicas que determinan qué, cómo, dónde y para quién se produce.
El concepto de soberanía alimentaria debiera transformarse en política agraria clave, ya que constituye la única alternativa viable a un sistema alimentario que depende de importaciones tanto de alimentos como de insumos y tecnología foránea y cara.
La función de la agricultura debe ser alimentar a la población, no la especulación monetaria. Por encima del beneficio empresarial está el derecho de las personas a la alimentación.
El país está hoy ante una encrucijada y tiene que elegir entre dependencia o soberanía alimentaria, entre biodiversidad o transgénicos, entre alimentos sanos y energéticos o contaminados con venenos, entre productores agropecuarios o agronegocios empresariales y entre soberanía territorial o extranjerización de la tierra.
En definitiva, entre una producción ambientalmente sustentable y socialmente equitativa o un modelo agroexportador industrial que ya ha demostrado ser social y ambientalmente destructivo.
Las respuestas a la crisis de alimentos, del clima, de energía y la financiera no serán dadas por la vía del mercado, sino por la construcción de un nuevo paradigma donde el uso racional de los recursos naturales pase a tener la centralidad en el futuro de la civilización.
En ese sentido, la agricultura familiar de base agroecológica tiene las condiciones para dar las respuestas consistentes y sustentables a los dilemas de la civilización. El modelo de agricultura industrial o convencional que hace uso del paquete tecnológico solamente profundizará dicha crisis.
Se ha convertido al mundo entero en una mercancía, y lo que no tiene valor comercial no sirve, no importa y es exterminado. Pero, como dijo el jefe indio Noah Sealth: “El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que haga con la trama se lo hará a sí mismo”.
Agricultura Agroecológica – Orgánica en el Uruguay. Principales conceptos, situación actual y desafíos. Barg Raquel y Queirós Fernando. Rapal, enero 2007.
Agrotóxicos y transgénicos: las multinacionales marcan el paso. RAPAL Uruguay, Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina. María Isabel Cárcamo, Julio 2009.
Brasil: O maior consumidor de agrotóxicos agrícolas, Entrevista especial con Maria José Guazzelli Fuente:Instituto Humanistas Unisinos. Biodiversidad en América Latina y El Caribe
Canelones y el agronegocio sojero. Vecinos Invasores. Virginia Matos, Publicado en Semanario Brecha, noviembre 2008.
Desplazamientos involuntarios por los agronegocios en Uruguay. Patricia P. Gainza y Mariana Viera Cherro. Revista Biodiversidad Nº 61, julio del 2009.
Importación de Productos Fitosanitarios. Departamento de Control de Insumos. MGAP – DGSA. Uruguay.
La apicultura amenazada por la utilización de plaguicidas. Red por una América Latina libre de Transgénicos. Boletín 339. Portal Apícola, 29/09/08
La soja en Uruguay - La creación de un nuevo bloque de poder
Raúl Zibechi, junio 2008.
La supuesta democratización de la soja, Eduardo Rulli. Revista Biodiversidad, N° 61, julio del 2009.
Sojización y concentración de la agricultura uruguaya, Trabajo de Investigación. Pedro Arbeletche, Carolina Carballo, agosto, 2006
URUGUAY - EL “MODELO PROGRESISTA”…UN PAÍS a la VENTA
Ernesto Herrera y Juan Luis Berterretche. Junio del 2009.
Verdades ocultas sobre nuestra comida. Silvia Ribeiro, La Jornada, México, agosto de 2009
