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lunes, 10 de septiembre de 2012

Amazonía, a más deforestación, menos lluvias

 

 

A más deforestación, menos lluvias"

Redacción

BBC Mundo

Última actualización: Viernes, 7 de septiembre de 2012

Bosque tropical Foto: © Smithore / Fotolia

La pérdida de bosque tropical podría afectar a personas a miles de kilómetros, según el nuevo estudio.

La pérdida de bosque tropical puede afectar a personas a miles de kilómetros de distancia, según un nuevo estudio.

La deforestación puede causar una seria reducción de las lluvias en los trópicos, con graves consecuencias para la población no sólo en esa región sino en zonas vecinas, señalaron investigadores de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, y del Centro de Ecología e Hidrología del Consejo de Investigaciones Ambientales británico, NERC por sus siglas en inglés.

El aire que pasa sobre grandes zonas de bosque tropical produce al menos el doble de lluvia que el que se desplaza sobre zonas de poca vegetación y en algunos casos los bosques contribuyen a aumentar las precipitaciones a miles de kilómetros de distancia, según el estudio publicado en la revista Nature.

Teniendo en cuenta estimaciones futuras de deforestación, los autores afirman que la destrucción del bosque tropical podría reducir las lluvias en la cuenca amazónica para el 2050 hasta en un 21% durante la estación seca.

"Encontramos que los bosques en la Amazonía y en la República Democrática del Congo también mantienen las precipitaciones en las periferias de esas cuencas, es decir, en regiones donde vive un gran número de personas que depende de esas lluvias para subsistir", dijo el autor principal del estudio Dominick Spracklen, de la Escuela sobre Tierra y Ambiente de la Universidad de Leeds.

"Nuestro estudio implica que la deforestación en la Amazonía o en RDCongo podría tener consecuencias catastróficas para personas que viven a miles de kilómetros en países vecinos".

Impacto en Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay

Destrucción del bosque amazónico

El estudio demuestra la importancia crucial de proteger el bosque tropical, según sus autores.

En declaraciones formuladas anteriormente a BBC Mundo, el científico José Marengo, experto en cambio climático del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, INPE, explicó por qué el bosque amazónico afecta las lluvias tanto en el sur de Brasil como en Argentina, Uruguay y Paraguay.

Los vientos alisios, los que vienen desde el Océano Atlántico al continente, arrastran humedad para el interior de América del Sur tropical, o sea, la Amazonía y el noreste de Brasil. Y además de la humedad que viene del Atlántico, la vegetación amazónica contribuye humedad a través de un proceso de evapotranspiración, como se denomina a la evaporación de los ríos unida a la transpiración de las plantas.

"Esta humedad es transportada por los vientos en dirección a los Andes, que la desvía hacia la región sureste de América del Sur. O sea que parte de la lluvia que se produce en la cuenca del Río de la Plata incluyendo el sur de Brasil de hecho viene de la Amazonia", explicó Marengo.

"Si no estuviera el bosque amazónico llegaría menos humedad al sur, de forma que Paraguay, Uruguay, parte de Argentina y el sur de Brasil en parte deben su lluvia a la contribución de la Amazonía".

Desplazamiento del aire

Los científicos han debatido el vínculo entre la vegetación y las precipitaciones durante décadas. Es bien conocido que las plantas devuelven humedad al aire a través del proceso de evapotranspiración, pero no está claro hasta dónde llega el impacto de los bosques en las lluvias en términos de cantidad o extensión geográfica.

Los autores del nuevo estudio utilizaron datos obtenidos por satélites de la NASA sobre vegetación y precipitaciones, además de un modelo de predicción de patrones en los movimientos del viento.

"Observamos qué había sucedido con el aire en los días previos. Por dónde se había desplazado y sobre qué extension de vegetación", dijo Spracklen.

"Las observaciones muestran que para comprender cómo impactan los bosques en las precipitaciones, debemos tomar en cuenta cómo ha interactuado el aire con la vegetación durante su viaje de miles de kilómetros"

Stephen Arnold, Universidad de Leeds

Los investigadores analizaron la trayectoria de masas de aire provenientes de diversas partes de bosques para determinar la cobertura vegetal sobre la que se habían desplazado en los últimos diez días. Cuanto mayor era la vegetación sobre la que había viajado el aire, mayor era la humedad transportada y la cantidad de lluvia producida.

"Las observaciones muestran que para comprender cómo impactan los bosques en las precipitaciones, debemos tomar en cuenta cómo ha interactuado el aire con la vegetación durante su viaje de miles de kilómetros", dijo Stephen Arnold, investigador de la Universidad de Leeds y coautor del estudio.

"Esto tiene importantes implicaciones para los tomadores de decision a la hora de considerar el impacto ambiental de la desforestación, ya que sus efectos en las lluvias pueden sentirse no sólo localmente sino a escala continental”.

Spracklen señala que la investigación deja en evidencia la importancia de proteger los bosques tropicales.

"Brasil ha progresado recientemente en la reducción de los altos indices de deforestación de años anteriores y nuestro estudio muestra que este progreso debe mantenerse"

Un estudio anterior publicado en la revista Nature en enero advirtió que la combinación de la deforestación, la agricultura y el cambio climático están debilitando al ecosistema amazónico, conllevando potencialmente a la pérdida de sus capacidades de retención de dióxido de carbono y generación de lluvias.

Los científicos concluyeron que si bien la Amazonía puede tener resistencia ante perturbaciones individuales, la interacción de fenómenos como incendios, deforestación, fragmentación y cambio climático puede afectar su capacidad de respuesta. El estudio de enero concluye que a pesar de la gran reducción en deforestación en la Amazonía brasileña (de 28.000 hectáreas anuales en 2004 a 7.000 hectáreas en 2011) el bosque permanece frágil.

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sábado, 8 de septiembre de 2012

Carta abierta al Sr Presidente Mujica de Alvaro Soutullo

 

From: Alvaro Soutullo <a.soutullo@gmail.com>

To: comunicacion@presidencia.gub.uy
Sent: Tuesday, September 4, 2012 2:31 AM


Subject: carta abierta al Sr Presidente

 

Estimado Presidente, Ud. no me conoce, pero en los últimos tres años he trabajo para Ud. desde distintos ámbitos. Déjeme presentarme, mi nombre es Alvaro Soutullo. Durante su gobierno fui asesor del Director Nacional de Medio Ambiente, asesoré a la Comisión Interministerial sobre el Puerto de Aguas Profundas en la evaluación de potenciales sitios para la ubicación de un puerto, soy investigador postdoctoral del Instituto Clemente Estable, que depende del MEC, coordino honorariamente un área del Museo Nacional de Historia Natural, que también depende del MEC, y soy Investigador del Sistema Nacional de Investigadores de la ANII.

 

Quiero pedirle disculpas por no haberlo sabido asesorar correctamente. Claro que eso es sólo en parte culpa mía, nunca tuve la oportunidad de conversar directamente con Ud. Pero también es cierto que no he sido capaz de hacerle llegar con claridad algunos elementos de juicio que me parecen centrales para su gestión. Como no creo probable que en el corto plazo tenga la oportunidad de conversar con Ud. de estos temas, le escribo esta carta en parte para subsanar ese error.

 

Me terminé de decidir a escribirle esta carta abierta tras leer las declaraciones que Ud. hizo durante su visita a la estación conversora de frecuencia que tiene UTE en Cerro Largo. Me preocupa pensar que Ud. no visualice la gestión ambiental del territorio como un requisito ineludible para el desarrollo, como una condición sine qua non para el desarrollo. Discúlpeme si me equivoco. Yo se que esta noción es relativamente reciente y todavía no la terminamos de incorporar cabalmente en nuestros esquemas de pensamiento.

 

El punto es que nos hemos dado cuenta que los recursos naturales son finitos, y que necesitamos asegurarnos un adecuado funcionamiento de los sistemas naturales para poder sostener a las sociedades humanas. Tanto a nivel global como local hemos visto que nuestros patrones de uso de esos recursos están deteriorando significativamente la capacidad de los sistemas naturales de generar condiciones apropiadas para el desarrollo de nuestras sociedades. Esto se evidencia en el deterioro de algunos servicios ambientales que la naturaleza nos brinda gratis, como el mantenimiento de la calidad del agua, el control de enfermedades, o la regulación de las fluctuaciones hídricas o climáticas,  y tiene impactos directos e indirectos en el bienestar de las personas.

 

¿Qué es lo que quiero decirle con esto?, que en los planes de desarrollo del país tenemos que asegurarnos que esos sistemas naturales sigan funcionando adecuadamente, que nuestras iniciativas de desarrollo tienen que ser seleccionadas, diseñadas y adaptadas para asegurarnos que no van a terminar deteriorando los elementos que generan las condiciones que permiten el desarrollo. Eso no significa no tocar nada, significa tocar con cuidado, y es lo que ha dado origen a una noción de desarrollo más abarcativa que la visión tradicional, que reconoce la necesidad de analizar las políticas y proyectos de desarrollo integrando perspectivas económicas, sociales y ambientales. No por lujo, por necesidad.

 

El problema es que esas perspectivas a veces entran en conflicto (pero ojo que no siempre, le diré que de hecho generalmente no hay tal conflicto). Ahí es cuando es clave tener elementos de juicio para entender las consecuencias de una decisión u otra. Lo que viene a querer decir esto es que más dinero, o más energía, o más tecnología, o más ambiente intocado, si quiere, no es más desarrollo.

 

Esta “nueva realidad” requiere un cambio en la forma en la que tomamos decisiones. Necesitamos economistas que no vean el incentivo del consumo como una solución a las crisis económicas, porque el planeta no nos da si seguimos insistiendo en esa dirección. Ud. me dirá, pero mire Soutullo que el paisito aguanta, y si, tiene razón, todavía aguanta un poco más, y me puede decir, pero además está el ingenio humano, que es ilimitado, quédese tranquilo que ya le encontraremos una solución tecnológica, y ahí ya me pongo un poco más nervioso.

 

Déjeme contarle de un proyecto desarrollado por la Universidad de Arizona, la Universidad de Columbia, la NASA y otros socios entre 1985 y 2007. El proyecto se llamó Biosfera 2 y tenía como objetivo estudiar la viabilidad de construir biosferas cerradas para utilizar en la colonización espacial. Intentaron reproducir un hábitat autosuficiente similar a la Tierra. Para eso crearon una estructura hermética de más de una hectárea en la que vivieron en aislamiento equipos de investigadores durante períodos de hasta dos años. Aislados de su entorno tenían que gestionar y regenerar su energía, generar y administrar su agua y alimentos y controlar su atmósfera. Lo único que compartían en común con el resto de la Tierra era la radiación solar.

 

El proyecto costó más de 200 millones de dólares. Hay mucho que contar de ese proyecto, pero para resumir, varias cosas salieron mal. El oxígeno no se regeneraba al ritmo previsto y se detectaban altos niveles de oxido nitroso. Con esa atmósfera enrarecida los investigadores padecían un agotamiento y fatiga similar al mal de altura. Otro problema importante fue la producción de alimentos. Las plagas proliferaban, mermando la producción vegetal. Los investigadores desarrollaron una verdadera obsesión por la comida, apareciendo más tarde serias desavenencias con acusaciones de robo de comida. Uno de los investigadores declaró: "Utilizábamos el 95% de nuestro tiempo gestionando nuestra comida y cuidando nuestra supervivencia, apenas había tiempo para el trabajo científico".

 

¿Por qué le cuento esto? Para decirle que aún no tenemos la tecnología necesaria para sustituir procesos naturales que la naturaleza nos da gratis, y que cuando la tenemos el costo económico de generar esos servicios puede ser muy elevado. Sin ir muy lejos piense cuánto dinero invierte Ud. en mantener la productividad del suelo y controlar las plagas en su chacra. Seguramente con tiempo podremos desarrollar la tecnología necesaria, el problema es que la velocidad con la que estamos deteriorando los sistemas naturales es mayor que la velocidad con la que desarrollamos la tecnología para producir los servicios que estamos perdiendo. Hay zonas enteras de China en la que los árboles frutales se polinizan a mano, en Uruguay eso todavía lo hacen gratis abejas y otros insectos.

 

No sé si la planta de energía a carbón de la que Ud. habló en Cerro Largo era buena idea o no. Sospecho que no, pero le concedo la duda. Lo que necesitamos son mecanismos que más allá de su opinión o la mía nos ayuden a tomar las decisiones correctas.  Déjeme contarle otro proyecto, este más humilde y “made in” Uruguay. Es un proyecto que desarrollamos hace un par de años con colegas de la Universidad de la República. Pretendía analizar los impactos sociales y ambientales de la expansión del cultivo de soja en Soriano. Encontramos que los impactos positivos de este proceso se han dado esencialmente en los sectores vinculados a la actividad agrícola, sin un derrame evidente de beneficios en el resto de los sectores sociales del departamento. En algunas dimensiones las condiciones de vida han mejorado en relación con el resto del país, en otras han empeorado, pero mayoritariamente no hay una diferencia significativa. Como contraparte este proceso ha estado asociado a una pérdida en la superficie de campo natural, el ecosistema pecuario con mayor capacidad de recuperarse ante eventos climáticos extremos, y en la capacidad del territorio del departamento de amortiguar las fluctuaciones hídricas y mantener la calidad de agua, asociado a un incremento exponencial en la cantidad de agroquímicos que llegan a los cursos de agua. Seguramente hayamos hecho mal alguna cuenta o nos hayamos olvidado de algún elemento importante en el análisis y los resultados no sean exactamente estos. Lo importante en todo caso es preguntarse por qué, con toda la apuesta que ha hecho el país al desarrollo de una agroindustria exportadora, nunca nos tomamos el trabajo de hacer un análisis de este tipo. ¿Cómo sabemos si este es un buen o un mal negocio?, o en todo caso cómo sabemos quién pierde y quién gana con este negocio.

 

Para tomar buenas decisiones necesitamos hacer bien las cuentas, y para hacer bien las cuentas tenemos que entender mejor las ramificaciones y consecuencias indirectas de nuestras decisiones.  Esto se vuelve rápidamente complejo y los grados de incertidumbre suben, y a ninguno nos gusta la incertidumbre. Pero sabe una cosa, Sr. Presidente, en el mundo en el que vivimos la incertidumbre es inevitable, y cuanto antes cambiemos nuestros mecanismos de toma de decisión para reconocer honestamente esas incertidumbres e  incorporemos adecuadamente herramientas de decisión en escenario de incertidumbre, mejor nos va a ir. Nos vamos a llevar menos sorpresas y vamos a estar mejorar preparados para reconocer y aprovechar oportunidades, y afrontar cambios.

 

Si hay algo en lo que estoy totalmente de acuerdo con Ud. es en que hay que tomar decisiones, y eso implica correr riesgos, y eso está bien. A veces haya que jugársela y saltar sin saber muy bien donde va a caer uno. Pero hay que tomar esas decisiones sabiendo realmente los costos y los riesgos, y eso requiere análisis honestos, inteligentes, amplios, y sabe qué, también un poco humildes, sabiendo que no conocemos y que no entendemos una parte importante de lo que está en juego.

 

Déjeme terminar contándole que en este momento estoy en Corea. Vine al congreso mundial de conservación de la naturaleza. Hay un montón de gente interesante por acá, incluyendo algunos de los empresarios más ricos de este planeta. Ayer pasé todo el día visitando un parque nacional al que se llega en metro desde el centro de Seúl. Es el parque más visitado del mundo, rodeado por la ciudad de Seúl. Corea podría haber decidido lotear y vender eso, seguro que el negocio era muy bueno, pero encontró que era mejor para el bienestar su gente tener este lugar acá, así como esta, con mucho verde. Me llevó tres hs subir a la cima de una de las montañas del parque y pensé mucho en Ud. desde ahí arriba. Corea tiene más del 6% de su territorio designado área protegida, Uruguay menos del 1%. Seguro que los Coreanos no ven ese 6% como traba para su desarrollo. El año pasado tuve la oportunidad de visitar otro de sus países favoritos, Nueva Zelanda. La superficie de áreas protegidas de Nueva Zelanda cubre más del 20% del territorio del país. Le propongo que estudie la gestión que hacen de su ambiente estos países, que investigue cuánto invierten de su presupuesto nacional en mantener funcionando sus sistemas naturales (Uruguay menos del 0,2% según PNUD), seguro que de eso Uruguay también tiene mucho que aprender.

 

Uruguay tiene una ventaja comparativa, que es la condición de ser un país natural. Esta es una característica cada vez más escasa a nivel global y puede ser el sello distintivo de calidad del país en los mercados internaciones. Lo que me preocupa, Sr. Presidente es que rápidamente estamos perdiendo esa ventaja.

 

Discúlpeme si esta carta se extendió más de lo conveniente, pero no quería pecar de demasiado escueto. Como siempre, estoy a su disposición cuando Ud. guste.

 

Alvaro Soutullo, PhD

CI 1799223-0

 

 



 

n     
Alvaro Soutullo
Correo:Colonia 1884/903, CP 11200 Montevideo, Uruguay
Tel.: 099 074408
e-mail: a.soutullo@gmail.com

 

Enviada por Patricia Muñoz Scaron

 

 

 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Mezcla de agrotóxicos y efectos en la salud. Rapal Uruguay


Los investigadores aseguran que los resultados son preocupantes. "Este trabajo demuestra que algunos agrotóxicos, solos o en combinación, pueden inducir el estrés y los cambios del destino de las células humanas. También pueden interferir con procesos celulares básicos como la producción de energía.

Un estudio científico publicado recientemente en la revista científica PLoS One, realizado por la Universidad de Aston, Inglaterra, demuestra los efectos nocivos de las mezclas de algunos agrotóxicos de uso común.


Los estudios se realizaron con las mezclas de tres fungicidas comunes (Pirimetanil, Ciprodinil y Fludioxonil). 

Uruguay también hace uso masivo de estos fungicidas en alimentos que luego son consumidos diariamente por su población.





sábado, 1 de septiembre de 2012

Brasil - Nestle obligado a etiquetar sus productos que contengan transgenicos

La medida revocó una iniciativa conjunta de la industria alimentaria ABIA organismo de comercio y el gobierno de Brasil para combatir a las actuales normas de etiquetado GM. 

 

Aparece una nueva victoria ha sido declarada en la batalla contra Monsanto y los ingredientes transgénicos. De acuerdo con una importantepublicación de negocios de Brasil y GMWatch , un tribunal brasileño ha exigido que miles de millones de dólares de comida gigante etiquetaNestle todos sus productos como modificados genéticamente que tienen más de 1% de contenido de OMG. El fallo coincide con los informes, la legislación brasileña exige que todos los fabricantes de alimentos para alertar a los consumidores sobre la presencia de OMG en sus productos.

Quizás aún más sorprendente es el hecho de que el tribunal expuso una profunda relación entre el gobierno brasileño y una importante industria alimentaria grupo de presión que se forjó en un esfuerzo por detener el corte de la emisión de la sentencia. Esto por supuesto es previsible si se considera que no sólo Monsanto tiene una enorme cantidad de poder político con una figura decorativa en múltiples ramas de gobierno, pero cuando se considera el WikiLeaks anterior informe que detallaba cómo aquellos que se oponían a la biotecnología Monsanto y estaría sujeto a "militar Style Wars comercio ».

Los documentos de WikiLeaks revelaron cuán estrechamente Monsanto ha estado trabajando con el gobierno de Estados Unidos, y la gravedad de los EE.UU. Se trata de asegurar que los cultivos transgénicos de la corporación son ampliamente aceptadas en todo el mundo.

Sorprendentemente, el tribunal brasileño se pronunció en contra de esta corrupción. En lugar de arrastrarse a los funcionarios brasileños y grupos de mega-biotecnológicos, los informes empresariales brasileños de alambre que la Corte determinó que el gobierno brasileño se ilegalmente trabajando con la industria de la alimentación entidad conocida como ABIA. Además, el tribunal declaró que los consumidores tienen el derecho fundamental a saber lo que están poniendo en la boca - especialmente cuando se trata de ingredientes transgénicos.

El tribunal emitió una multa de 2.478 dólares por cada producto que se considera que infringe el fallo después de encontrar la presencia de ingredientes transgénicos en la fresa de Nestlé "bono" cookies.

Otras naciones han tomado medidas similares contra Monsanto y los OMG en su conjunto, con Polonia prohíbe el maíz transgénico de Monsanto y Perú, pasando un monumental 10 años de prohibición de los OMG en su conjunto. En los Estados Unidos, el gobierno continúa ignorando y negar las preocupaciones en torno a los cultivos genéticamente modificados y los ingredientes, en lugar agilizar el proceso de aprobación de las nuevas creaciones de Monsanto modificadas.

Desde Young se llama a la 3ª Expo Apícola con temáticas de interés para el sector

En conferencia de prensa se invitó a productores apicultores locales a integrarse a la Tercera Expo en Young, en setiembre

Daniela Bonaudi | 22/08/2012

Esta Expo Apícola Agroindustrial y Comercial de Young es impulsada por el gobierno de Río Negro y la Cooperativa CALAY, dijeron los organizadores en acto en el edificio municipal.
"Se va a realizar el 8 y 9 de setiembre y esperamos que sigan concurriendo en la forma que lo han hecho" dijeron, agregando que "en la primera instancia participaron 250 productores y 2.000 personas, en la segun da 350 productores y unas 4.000 personas. La idea es que esta vez lleguen unos 600 apicultores y 6.000 personas a visitar la muestra" agregaron las autoridades durante el lanzamiento.

PRESENCIA

Está confirmada la participación de numerosos productores que vienen de países vecinos para estar presentes en las charlas y conferencias que se estarán dictando en la doble jornada.
Los temas que se han seleccionado para las charlas y conferencias fueron ajustados a una encuesta que se realizó a los productores, sobre la necesidad de información y capacitación.
El sábado se inaugura la Expo con el Técnico Vicente Toledo que está radicado en Chile y estará disertando sobre Paquetes de abejas, práctico y teórico.
Un representante de la Asociación de Exportadores del Uruguay hablará sobre las posibilidades de exportación, en vistas a que actualmente está cerrada las puertas del Mercado Común Europeo debido a los transgénicos y alcaloides. El mercado actual es Estados Unidos donde se ha comercializado el 93% de la producción y es bueno saber las expectativas a futuro.
Habrá una charla de DIGEGRA sobre Planes de negocios que existen para los apicultores, que no es muy conocido y requiere mayor difusión.
El domingo habrá una charla sobre Nutrición de colmenas, tema importante para el sector con la agricultura intensiva que está teniendo el país para adaptarse a la realidad y mejorar la producción.
También habrá una muestra comercial, música para todos los gustos con el objetivo de llamar al público en general a participar en el evento.


Cine sobre Megamineria en Fac. de Ingenieria Udelar, empieza jueves 30 agosto

Ciclo de cine-documental "¿Megaminería a cielo abierto?"

Espacio Audiovisual "FING reflexiona" propone una nueva actividad y los invita a participar en este ciclo de cine-documental sobre la megaminería y sus impactos en la sociedad, la cultura, el ambiente y la economía de diferentes países donde ésta se presenta. Se proyectarán cuatro películas/documentales premiados a nivel internacional, con la posibilidad de instaurar un ámbito de charla abierta y debate a continuación. A partir de este jueves 30/08 y durante cuatro semanas.

Fechas: Jueves 30/08, 06/09, 13/09, 20/09. 21 HS (puntual). (todos los documentales duran menos de 90 min.)
Lugar: Salón de Actos, Facultad de Ingeniería (Julio Herrera y Reissig 565)
Organiza: Comisión "Kultura" del Centro de Estudiantes de Ingeniería.

Entrada libre y gratuita.

ESTE JUEVES 30/08, 21 HS: Tierra Sublevada: Oro impuro (un film de Pino Solanas, año 2009).

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La polinización está bajo amenaza en todo el mundo

Las especies de plantas se extinguirán y que las   aves y las abejas desaparecerán  más rápidamente de lo esperado.

La polinización está bajo amenaza en todo el mundo y un estudio de la Universidad de Canterbury (UC) ha encontrado una nueva forma en la que las abejas pueden verse afectadas por el cambio climático.

UC profesor Jason Tylianakis dijo que su estudio reciente encontró que las especies de plantas se extinguirán de perder sus aves y las abejas más rápidamente de lo esperado.

"Tres cuartas partes de los cultivos alimentarios del mundo requieren la polinización por los polinizadores (abejas y aves, etc), pero nuestra investigación muestra que este servicio natural está en peligro. Nuestra investigación mostró que el cambio climático y el uso generalizado de fertilizantes puede afectar la relación entre plantas y polinizadores, por ejemplo, haciendo néctar de las flores menos nutritivos para los abejorros, haciendo que mueran más rápidamente.

"La calidad nutricional de néctar puede reducir la supervivencia de las abejas como lo descubrió por primera vez a principios de este año. El clima puede afectar cómo crecen las plantas y el tamaño y forma de sus flores, y esto puede hacer que las flores menos atractivo para los polinizadores.

"Las especies de abejas se reducirá si no pueden sobrevivir a los cambios climáticos, y sabemos por el trabajo previo que la diversidad de abejas es importante para el éxito de la polinización".

El mayor problema para la polinización en Nueva Zelanda fue la introducción del ácaro Varroa, que se mueve su camino por el país. Esto abejas afectadas, que eran una especie introducida a Nueva Zelanda y, potencialmente, podría hacer que los cultivos más dependientes de los abejorros y abejas silvestres nativos (y algunas moscas) para la polinización.

Las prácticas agrícolas en todo el mundo afectan negativamente a los polinizadores nativos porque tienden a anidar en bosques o áreas naturales, en lugar de en las colmenas comerciales.

"Así que es posible que ya han dañado las especies que más necesitan. UC maestros estudiante Simon Litchwark está estudiando cómo la reducción de las abejas afecta la polinización de los cultivos.

"Polinización animal es necesario para tres cuartas partes de los cultivos alimentarios del mundo, y ya podemos ver ejemplos en todo el mundo donde la abundancia y la diversidad de polinizadores están en declive, y esto está afectando la productividad de los cultivos.

"Las especies que más probablemente se extinguen son los que dependen en gran medida de la otra. Para ver un ejemplo extremo, si una orquídea es polinizada por una única especie de abeja y la abeja poliniza sólo que una orquídea, van a ser ambos muy probable que se extingan.

"Esto es preocupante desde el punto de vista de conservación, debido a que estas especies especialistas raros se pierden más rápido de lo que cabría esperar al azar. Para que la agricultura no es un tema, porque la mayoría de los cultivos de NZ son polinizadas por muchas especies diferentes ".

Las especies de plantas y las abejas que dependen más fuertemente entre sí serán los más propensos a sufrir de los cambios ambientales, y esto acelera la extinción de dos especies de plantas y polinizadores, dijo.

Fuente: Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda

http://www.australasianscience.com.au


Ambiente, desarrollo, politica en Uruguay - entrevista Eduardo Gudynas

La otra mitad del ambiente


23.08.2012

MONTEVIDEO (Uypress/Daniel Feldman) - Eduardo Gudynas es Secretario Ejecutivo del Centro Latinoamericano de Ecología Social, con sede en Montevideo, y posee una dilatada trayectoria en el análisis de los temas ambientales. Con él conversamos largamente sobre nuestro país, la región y el posicionamiento del progresismo frente a la temática del ambiente.

Tú sos Secretario Ejecutivo del CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social). Mucha gente, cuando piensa en ecología, lo hace más bien en términos biológicos y no ve el punto de unión con lo social. ¿Dónde está ese punto de encuentro?

imagen del contenido La otra mitad del ambiente

Por lo menos desde principios del siglo XX hay una tradición, que en varios países se denomina ecología humana, que analiza la relación de los grupos humanos con el ambiente. Una perspectiva más reciente es la de ecología social, que enfatiza en algunos aspectos sociales, cuestiones económicas, de desarrollo. En esa línea es que se inscribe nuestro Centro.

¿Qué balance o diagnóstico hacés de la situación ambiental de nuestro país al día de hoy?

La situación ha empeorado en los últimos años. Eso es resultado de un balance entre dos procesos: por un lado, las medidas gubernamentales para lidiar con los diferentes impactos ambientales han sido insuficientes o en algunos casos no han existido o no han sido efectivas y por otro lado, la presión humana sobre el ambiente ha aumentado mucho, especialmente en los últimos años por las altas tasas de crecimiento económico. Entonces, cada vez hay más deterioro ambiental y las medidas de restauración o reparación son inadecuadas. Eso lleva a un incremento del deterioro. Se ve incluso en el ambiente urbano, en las ciudades, por ejemplo con los graves problemas que hay con la basura, que no sólo ocurren en Montevideo sino también en varias ciudades del Interior.

¿En el Interior también?

Sí; si bien no hay basurales en las calles como en la capital, algunas ciudades tienen serias dificultades para realizar la disposición final de los residuos. Seguimos con un gran atraso en la implementación de un sistema que verdaderamente proteja nuestras áreas naturales y mantenemos problemas en, por ejemplo, la recuperación de los arroyos capitalinos como el Miguelete o el Pantanoso y en lidiar con la contaminación industrial.

Además de la presión humana a la que hacés referencia se dan polémicas en torno a diferentes emprendimientos y sus impactos ambientales.


Entre los nuevos factores que afectan al ambiente nombraría dos que son claves: la intensificación agrícola –especialmente la sojización y los efectos por el uso de algunos agroquímicos- y algunos mega emprendimientos. Entre estos últimos podemos ubicar ciertos establecimientos de gran porte, como las plantas de celulosa, pero también una seguidilla de puertos costeros, construidos por diferentes empresas y una expansión minera, que no sólo incluye el caso en debate de Aratirí, sino otros emprendimientos que están más avanzados, como la explotación de calizas para hacer cemento portland en la zona de la Quebrada de los Cuervos.

Por un lado hay presión para avanzar en el desarrollo y generar fuentes de trabajo. Por otro lado, hay emprendimientos que afectan al ambiente. ¿Es una contradicción sin solución?

El primer paso es entender que existe esa contradicción. Usualmente, frente a las alertas ambientales, lo que hace el gobierno –y no es sólo un problema del gobierno de Mujica, se observa en los demás gobiernos progresistas de América- es decir que quienes presentan alertas ambientales impiden el desarrollo y la reducción de la pobreza, y constituyen un riesgo porque podrían significar un atraso para el país. Creo que ese es un abordaje incompleto, a veces peligroso y bastante infantil. Lo que se alerta es que buena parte de estos emprendimientos tienen un costo ambiental. Paralelamente a ese costo ambiental hay también un costo económico oculto, que usualmente se socializa, lo paga toda la sociedad. Por lo tanto, lo que debería hacerse son verdaderos balances, mirados desde el punto de vista del interés nacional, para ver cuánto realmente se gana con algunos de esos emprendimientos. Así como hay cifras visibles para la macroeconomía, como el incremento de las exportaciones, también hay costos invisibles, que van desde la afectación de la salud, pasando por la pérdida de fertilidad de algunos suelos hasta la pérdida de ciertos recursos genéticos del país. Esos balances no se realizan en la actualidad.

Por otro lado se generan fuentes de trabajo, para lo cual hay una fuerte presión y mejora la calidad de vida de muchos habitantes.


Depende de qué sectores. Por ejemplo, en el sector minero, si observamos las cifras de otros países sudamericanos donde está más desarrollado, como Perú y Chile, ocupan solamente al 1% de la población económicamente activa. Es una captación de empleo muy pequeña. Por otro lado, la minería genera efectos de derrame económico negativos muy importantes. Ellos van desde la destrucción de circuitos económicos regionales hasta la pérdida de suelos de uso agropecuario y de agua para usos agropecuarios.

¿A qué circuitos económicos regionales te referís?

Lo que se observa en los países vecinos es que en los lugares donde se implanta la minería se genera una pequeña elite vinculada a la empresa minera con grandes ingresos, que accede a un nivel de consumo que se da por fuera de la región. Entretanto, la parte de la población que no accede al empleo en el sector pierde líneas que pueden ir desde cultivo de hortalizas y otros para consumo local y regional hasta la pequeña tienda que vendía a los vecinos. Eso desaparece.

Pero ¿esa no es una tendencia que se da en todo el mundo?

No; en algunos países, cada vez que se realizan estos balances ambientales, sociales y económicos, resulta más potente mantener estos circuitos económicos regionales porque generan mayor equidad, son más estables, menos dependientes de los vaivenes de precios del comercio exterior y tienen asociados menos problemas que con la explotación minera o petrolera, como situaciones de inequidad, violencia, etc. Lo que yo quisiera transmitir es que hay que hacer un nuevo tipo de balance económico, social y ambiental. En nuestro país ese tipo de análisis no se está realizando.

Pero ¿es posible para Uruguay, un país chico y sin muchos recursos, salir de ese esquema?

Sí. Cuando uno cuenta en los países andinos que Uruguay se va a dedicar a la minería, eso genera sorpresa. Las propuestas de salida de la explotación minera por parte de los países andinos van dirigidas a fortalecer su sector agropecuario. Entonces, estamos ante un caso muy raro en el mundo, donde un país de vocación agropecuaria, cuyo sector agropecuario ya posee una agroindustria implantada y la puede profundizar, quiere desafectar predios agropecuarios para hacer minería de gran porte, a cielo abierto y que durará unas décadas.

Pero el ingreso de capitales es muy tentador, como lo fue con las papeleras.

Todo eso está evaluado con la vieja contabilidad. Hay que ver cuánto de esos capitales realmente queda en el país. Buena parte de la inversión es para comprar infraestructura que es importada, no se adquiere maquinaria fabricada en Uruguay. Adicionalmente, buena parte de esa inversión se gasta en mano de obra extranjera. También, tenés costos asociados que hay que restar: por ejemplo, el país sigue invirtiendo cifras muy importantes en el monitoreo de la planta de celulosa y nadie resta ese costo. ¿Cómo podría resumirte esto? Puede ser que sea un buen negocio, pero hasta ahora nadie ha demostrado que lo sea, bajo análisis serios desde el punto de vista de este balance social, ambiental y económico. Por ejemplo, en Ecuador hay varias evaluaciones independientes de cuánto gana el país con la explotación petrolera. Ecuador es un exportador de petróleo de importancia en la región. En estas evaluaciones de nuevo tipo se han contabilizado los costos que ha tenido que asumir el Estado por la contaminación petrolera. En alguno de los balances realizados se ha encontrado que a lo largo de las últimas décadas el país no ha ganado dinero en forma neta. En Perú se está realizando un inventario de los impactos que están dejando las empresas mineras que han terminado de explotar sitios y desaparecieron. Esto es lo que se llama pasivos mineros. Perú tiene alrededor de 5.000 pasivos mineros. La remediación ambiental de esos pasivos mineros es equivalente a buena parte del dinero que se ha ganado en exportaciones por esos productos.

¿Eso lo asume el Estado?

Lo tiene que asumir el Estado. De hecho, en Ecuador hay encaminada una demanda ciudadana por contaminación de aguas superficiales y subterráneas por el petróleo por varios miles de millones de dólares.

Hace poco tiempo en un informe sobre la planta de celulosa que se está construyendo en Conchillas se decía que está ocupando a más de 4.000 trabajadores en forma directa. Es una cifra impactante para lo que es nuestro país.

Sí, en la fase de construcción tienen mucha mano de obra. Pero en la fase de operación, no. Por ejemplo, la planta de UPM BOTNIA debe tener unos 230 a 250 empleos directos totales. Se puede argumentar que hay una serie de empleos indirectos. Pero nuevamente, debemos hacer la cuenta país. La cuenta país nos indica que lo que quedó es una fábrica que sólo emplea a 230 personas.

Muchas veces se sostiene que los ecologistas o ambientalistas tienen un discurso muy lírico e interesante, pero hay que resolver los problemas de la gente. Es la concepción del propio presidente Mujica, cuando dice que tiene que darle de comer a la gente.

Él está equivocado. El equipo presidencial –pongámoslo en esos términos- hace una serie de saltos difícilmente justificables. Es cierto que son sinceros en que dicen muchas veces que una de las prioridades es atraer inversión extranjera y después se verá cómo se reparte la posible ganancia de esa inversión. El tema es que debe haber una evaluación respecto a en qué sectores se va a emplear esa inversión, cuánto empleo generan y cuáles son las contrapartes que tiene que dar Uruguay. Hay contrapartes, como la de entregar energía eléctrica barata, como necesariamente tendría que ser el caso de la minería u otorgar el recurso agua en forma gratuita. Nuevamente, esas evaluaciones no están hechas. Puede ser mucho más rentable para el Estado y para el país, por ejemplo, invertir más en la reconversión de la agricultura. Especialmente en las fases industriales de la misma, para abandonar la exportación de materia prima. Ese tipo de balance en cuanto a opciones productivas, que contemplen el consumo de recursos, de energía y la captación de empleo, no se hace. El equipo de gobierno tiene una perspectiva que, por un lado es anticuada pero por otro es muy simplista, de cómo organizar una estrategia de desarrollo.

¿Sería el Estado quien debería invertir en esas cosas?

El Estado invierte, pero lo hace sin darse cuenta. Cuando el Estado decide permitir una zona franca para estos emprendimientos, ahí se produce una pérdida. Cuando decide otorgar permisos de admisión temporaria sin pago de impuestos para la maquinaria, también hay una pérdida para el Estado.

¿Hay posibilidades de atraer capitales para esos sectores a los que hacés referencia, como la reconversión agroindustrial?

Claro que sí. Lo que sucede, para decirlo de una manera cordial, es que se necesita una visión país, no una visión de analizar negocio por negocio en forma separada. La mayor disponibilidad, por lo que observamos a nivel mundial de los capitales, debido a la crisis en los países industrializados que abandonaron la inversión en sectores convencionales industriales y financieros, hacen derivar estos capitales hacia el sur, a sectores como minerales, energía, compra de tierras o agroalimentos. Ofrecen mayor seguridad, están más a salvo de los vaivenes de la crisis y aprovechan los beneficios de la demanda sostenida de los países del sudeste asiático. Entonces, no refleja necesariamente inteligencia ni capacidad, aprovechar los capitales disponibles en el sector primario. Eso es lo que están buscando ahora varios de estos países y varios de estos capitales. Lo que hay que hacer es aprovechar esos nichos colaterales o que vienen por detrás, en la producción. Uruguay tiene una gran ventaja: el sector agropecuario. Todo indica que la demanda seguirá aumentando, los precios tienen alzas más sostenidas que en el sector de minerales y permiten hacer una fase de industrialización propia en el Uruguay, donde ya tenemos experiencia, como puede ser el sector de los lácteos. Cuando el gobierno dice que va a promover una inversión en el sector del hierro para en
algún momento hacer una industria siderúrgica, a mi modo de ver, demuestra un problema serio de desconocimiento de los datos de qué pasa con el desarrollo de esos sectores. Los países industrializados, en la actualidad, no quieren hacer siderurgia. ¿Por qué? Porque consume mucha energía. Entonces prefieren que otros países, como Brasil, hagan el enorme gasto energético necesario para la siderurgia. No estamos en los años 40, 50 ó 60, cuando se formaron Mujica y varios dirigentes, donde el gran avance en el desarrollo del país era tener una industria siderúrgica o metalúrgica fuerte. No. De hecho, los países más avanzados no quieren hacerlo por su costo energético. Entonces, permiten que Brasil sea la gran potencia siderúrgica del hemisferio sur; el gran productor de hierro, aceros y aluminio.

Y ¿cómo subvenciona Brasil ese gran consumo energético?

Construyendo secuencialmente represas en la Amazonia. De alguna manera, nosotros estamos atrapados en ese desarrollo desigual. Lo que más me impacta de esto es el gran cambio cultural que se ha producido en la izquierda. Si se repasan las discusiones de la izquierda de los años sesenta y setenta del siglo pasado, vemos que se veía con muy malos ojos mantener economías en base al sector primario. La exportación, por ejemplo de Bolivia, de estaño y otros minerales, era fuertemente rechazada. Los países cacaoteros o bananeros siempre fueron cuestionados por la izquierda. La izquierda aspiraba a desarrollos endógenos y autónomos. Este tipo de emprendimientos, basados por ejemplo en la exportación de porotos de soja o de hierro en bruto, aumentan nuestra dependencia de la globalización. No nos hace más autónomos ni genera un desarrollo endógeno, sino que nos hace más dependientes de la inversión extranjera y de los mercados exteriores. Ha habido un cambio profundo en el discurso de la izquierda sobre cuáles son y cómo se interpretan las prioridades del desarrollo y su relación con la globalización y los procesos externos.

Hay grupos de intelectuales que han planteado la necesidad de encaminarse hacia un "decrecimiento" económico, que el "desarrollo sustentable" es una falacia y que el planeta no puede sostener las pautas actuales de crecimiento. ¿Qué opinás?

La idea del decrecimiento es esencialmente europea. Puede ser entendida para la circunstancia europea, donde el consumo en materia de energía en algunos sectores es descomunal. No creo que sea una idea que pueda ser trasplantada a nuestra realidad o incluso a la de África o Asia. Las ideas que se discuten en América Latina, o al menos en las que nosotros participamos, tienen el sello de transiciones a alternativas al desarrollo o transiciones post desarrollistas, donde el crecimiento económico o la atracción de inversiones o maximización de exportaciones dejan de ser un objetivo y lo que llamaríamos desarrollo se reenfoca en atender las necesidades de las comunidades y asegurar la calidad de vida. Bajo ese paradigma podrían existir sectores de la economía que crezcan.

Aterrizalo a nuestro país.

Por ejemplo, habría que aumentar la infraestructura disponible en locales educativos. Entonces eso llevaría a un crecimiento del sector construcción, con la edificación de centros de enseñanza. Pero no habría inversión pública en atraer construcción para consumo suntuario. Esa no seria una prioridad desde el punto de vista estatal. Habría por ejemplo inversión pública fuerte y reorientación de algunos subsidios, para la reconversión de la agricultura hacia una menor dependencia del petróleo. Pero no tendría sentido apoyar o subvencionar la importación de agroquímicos, por ejemplo. Bajo estas premisas, la lógica de que desarrollo es igual a crecimiento económico desaparece.

Pero el concepto de desarrollo igual a crecimiento económico está presente en toda la sociedad.

Ha permeado a toda la sociedad, en toda América Latina y el caso más notable es la reconversión de la izquierda progresista a esa idea.

Esa reconversión del progresismo a la que hacés referencia, ¿es un fenómeno que pasa en otros países?


Sí. Hay líneas de similitudes en cómo se interpreta el desarrollo, cómo se relacionan los gobiernos con la sociedad civil y cómo han redefinido el tema de la justicia en todos los regímenes "progresistas". La división que hay entre una izquierda más radical, que incluiría a Venezuela, Ecuador y Bolivia frente a una izquierda más socialdemócrata, que abarcaría a Brasil y Uruguay y tal vez en un punto medio a Argentina, podría ser aplicable o entendible en algunos atributos; pero para otros atributos hay más similitudes que diferencias.

¿Cuáles son esas similitudes?

Son todos gobiernos que apuestan al crecimiento económico basado en las exportaciones de materias primas. Todos ellos. Son todos gobiernos que han otorgado diferentes concesiones y flexibilizaciones –sobre todo sociales o ambientales- para atraer las inversiones. Son ahí también gobiernos que han roto con una parte de la tradición de la izquierda en cuanto a su inserción y postura frente a las negociaciones internacionales. Incluso el de Venezuela, más allá de su retórica antiimperialista. ¿En qué se expresa esto? Son gobiernos que apoyan fuertemente los esquemas de liberalización comercial en la OMC (Organización Mundial del Comercio). Eso es muy impactante. Son gobiernos que, especialmente en el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia, han reincorporado el papel del Estado a través de empresas estatales que controlan algunos recursos y que aplican impuestos altos, especialmente en el sector hidrocarburos, pero no en el sector minero. Este sector tiene cargas impositivas bajas. El caso de Argentina es particular, donde hay un regreso al Estado y la imposición a los sectores primarios se observa sobre todo en las retenciones a las exportaciones de granos. En Uruguay y Brasil no ha habido una reforma importante en el sector primario y se apuesta a aumentar el volumen exportado para que el Estado recaude más. Teniendo en cuenta esta diversidad, se llega a un segundo punto, que es que en todos estos gobiernos hay un mayor protagonismo del Estado, y este intenta por diferentes maneras –a veces por mas impuestos, a veces por aumentar el volumen de lo exportado- captar una proporción mayor del excedente del sector primario y ese excedente lo utiliza en mantener el aparato del Estado y más allá de cómo use el dinero, hay un discurso de que ese dinero es fundamental para mantener los programas de políticas sociales. Entonces, se mantienen diferentes esquemas de asistencia social, donde en todos estos países se gira alrededor de transferencias mensuales en dinero.

Con mayor o menor intensidad, pero es el núcleo central. El más conocido es "Bolsa Familia" de Brasil, que cubre el mayor número de hogares pero los que cubren la mayor proporción de la población son los programas de Bolivia y Ecuador, que en números aproximados llegan a un tercio de la población recibiendo algún tipo de asistencia financiera en forma mensual. Son como grandes programas al estilo del MIDES. Para mantener esos programas, que han sido muy exitosos en bajar la pobreza –uno de los logros de los gobiernos progresistas- y en asegurar adhesión electoral a estos gobiernos, desde el Frente Amplio hasta Alianza País de Ecuador, se necesitan enormes volúmenes de dinero, que básicamente se consiguen aumentado las exportaciones primarias extractivas. Eso explica que estos países flexibilicen las normas ambientales y sociales. Y explican además la crítica y burla de los presidentes hacia la demanda ambiental o local. Eso se repite en todos los países.

¿En todos?

Así como aquí en Uruguay Mujica se burla del ambientalismo, otro tanto sucedió en Brasil con Lula, que se ha burlado de las protestas ambientales por los impactos de construir nuevas represas. Sucedió lo mismo con Rafael Correa, que sostiene que el ambientalismo es una izquierda infantil. Evo Morales acusa diciendo que al ambientalismo va a llevar a la pobreza a los más pobres. Ahí aparece otro cambio político sustancial: la adhesión de parte de los movimientos sociales a los gobiernos de izquierda se está reconfigurando. Algunos segmentos de los nuevos movimientos sociales se han distanciado de este progresismo y han vuelto a desempeñar papeles de mayor autonomía frente al Estado.

¿Acá se ve eso?

Sí, sí.

¿En dónde?

El movimiento ambientalista uruguayo es más pequeño, pero claramente en su gran mayoría está distanciado de la actual administración. Se refleja en su participación y apoyo a las advertencias sobre qué va a pasar con la minería, los reclamos por limpieza en las ciudades, las diferentes campañas contra el uso de agroquímicos.

¿Sería viable un Partido Verde en Uruguay, como los de algunos países de Europa, que tuvieron su auge?


Creo que no.

¿Cómo ves el rol de la DINAMA?

Bueno, un aspecto de todos estos gobiernos progresistas es que han intentado –todos- flexibilizar, acotar o reducir su agencia ambiental. Como sucedió aquí con el intento presidencial de convertir a la DINAMA en una agencia.

Según la senadora Topolansky eso fue un pelotazo. Pero si se convirtiera en una agencia autónoma, ¿no podría jugar un papel fiscalizador más importante?

Depende del poder que se le otorgue. Si se apostara por un modelo de agencia fiscalizadora independiente, estaríamos dentro del modelo anglosajón. Dicho modelo funcionó muy bien mientras había disponibilidad política para contemplar las demandas, bajo la administración demócrata. Pero cuando tomó la presidencia Bush en Estados Unidos, claramente se produjo un desmontaje de la agencia federal ambiental; incluso con denuncias de corrupción. En el caso uruguayo, lo más cercano hubiera sido plantear un modelo con dos vertientes: la agencia ambiental sería algo parecido al Tribunal de Cuentas; aunque muchas veces vemos que el Tribunal de Cuentas observa cosas pero el Poder Ejecutivo no responde. Tendría que tener capacidades para que sus indicaciones y mandatos se cumplieran. La otra vertiente, en paralelo, para potenciar la fiscalización ambiental, sería tener la figura de un comisionado parlamentario en temas ambientales, que es algo que existe en otros países de América Latina.

Una especie de ombudsman.

Sí, en otros lugares se llama superintendencia. Es una persona aprobada por el Parlamento, cuyo período en el puesto está disociado de los gobiernos, e informa al Parlamento sobre si el Estado o los privados cumplen o no con la normativa ambiental. Eso sería muy importante en nuestro país, porque las principales empresas son estatales y en la mayoría de ellas hay problemas ambientales. Entonces, en la actual situación, el gobierno es juez y parte en el monitoreo de sí mismo. Eso lleva a que haya dudas sobre la real performance ambiental de UTE, ANCAP, etc.

Volviendo a la DINAMA, ¿considerás que su papel es efectivo o es simplemente funcional a decisiones que ya están tomadas a nivel del Ejecutivo?

El debate que hubo meses atrás, cuando la ministra era la arquitecta Muslera, dejó en claro que hay presiones de otras ramas del Poder Ejecutivo y que la DINAMA todavía tiene capacidades institucionales de evitar esas presiones. Especialmente del lado de los funcionarios. Ese balance cada vez se hace más frágil, porque las presiones cada vez son mayores. También hay un desgaste en la institucionalidad y una pérdida de los funcionarios de mayor experiencia, lo cual es comprensible, porque muchas veces no tienen la cobertura y el respaldo necesarios que les puede dar el poder político. La situación de la DINAMA creo que está en riesgo.

El uruguayo, en general ¿es consciente de la temática ambiental?

Hay una minoría consciente, pero eso sucede en todos los países. En todos los países hay una minoría de militantes ambientales activos.

Pero en otros países parece que hubiera un mayor compromiso por parte de la ciudadanía.

Sí. Mi hipótesis es que en el caso de Uruguay y en parte de Argentina y Chile, han ocurrido un par de procesos. Por un lado, somos países que no tenemos una noción clara de qué es una naturaleza silvestre. No es como el caso de un brasilero, un ecuatoriano o un colombiano, que pueden tener desde picos nevados hasta la Amazonia. Esa idea de país silvestre, salvaje, de grandes espacios naturales prácticamente no existe en nuestras culturas del Cono Sur. En segundo lugar, creo que a diferencia de la vieja izquierda de los años sesenta y setenta, el liderazgo político de la izquierda actual no ha sido proclive a incentivar el tema ambiental. Te hago un cuento: uno de los principales factores para el crecimiento del movimiento ambiental alemán fue la gestión de Willy Brandt. El Partido Socialdemócrata alemán –fijate que diferencia con la situación uruguaya, argentina o brasilera- entendió, en su necesidad política de controlar al capital, que también necesitaba ciertos apoyos. Ya tenía apoyos de los sindicatos y fomentó y alentó la creación de organizaciones ciudadanas independientes en varios temas: culturales, urbanos y ambientales. Las apoyaron, les dieron cobertura y las reconocieron. ¿Por qué? Porque la socialdemocracia de aquella época entendía que necesitaba respaldos ciudadanos. Era una socialdemocracia que negociaba con el gran capital la construcción de un Estado de bienestar. No se veían las cosas que vemos hoy, donde tenemos un gobierno que se reúne con un empresario para decidir o evaluar cómo redactar un proyecto de ley a enviar al Parlamento.

¿Te referís a Aratirí?

Claro. No estoy en contra de que el gobierno se reúna con los empresarios; al contrario, estoy a favor. Para eso están las cámaras. Pero no en negociaciones individuales. Aquella izquierda que te comentaba, diversificaba su base social más allá del movimiento sindical.

La izquierda sudamericana perdió esas capacidades. Eso se explica en que en los gobiernos progresistas, sus principales líneas de crítica y ruptura están con los nuevos movimientos sociales, que son esencialmente tres: tiene serios problemas con el movimiento feminista, con los ambientalistas y con los movimientos indígenas. En todos los países. Eso también tiene que ver con el reformateo que ha hecho el progresismo sudamericano de la idea de justicia. Han quedado atrapados en una idea de justicia esencialmente vinculada a la redistribución económica, la cual se lograría por otorgar empleo o, para los más pobres, asistirlos monetariamente. La idea de justicia como un campo mucho más amplio, que incluye otros aspectos, que van desde la justicia ambiental, derechos culturales, cuestiones del espacio urbano, de la vida pública, etc., se ha perdido. Eso puede ser entendido por las crisis que vivieron nuestros países, que pegaron mucho en el plano económico; pero esa etapa ya pasó y ahora sería necesario reconstruir la idea de justicia. La izquierda sudamericana ha quedado atrapada en ese progresismo de base material.

¿Y los sindicatos?

Ahí hay otro cambio importante, con el realineamiento del movimiento sindical. El caso más dramático es el de Brasil, que explica la acentuación de la estrategia progresista de tipo extractivista.

¿Por qué?

Las dos mayores empresas brasileras, que son transnacionales, son extractivistas: Petrobras y Vale do Rio Doce. Petrobras es una empresa mixta con participación directa del Estado. Pero tanto en Petrobras como en la minera Vale, entre los principales accionistas están los fondos de pensiones de los sindicatos más grandes. Y el principal financiador es el gobierno federal a través del BNDES. Por lo tanto una parte importante de los movimientos populares está interesada en acentuar el extractivismo. Acá es que se genera esta fractura entre nuevos movimientos sociales, que cuestionan el extractivismo y los viejos movimientos sociales, como este tipo de sindicalismo, que está a favor del extractivismo, por razones de apego ideológico (al PT), cultural (a la idea de desarrollo material, explotando la naturaleza), pero también por razones prácticas, ya que sus fondos de pensión dependen de que esas empresas funcionen.

Un eslogan que se ha querido patentar es el de "Uruguay Natural".

Es un eslogan. Uruguay es el único país latinoamericano que no tiene una frontera con una naturaleza silvestre.

¿Las playas?

Son todos lugares modificados. Uruguay debería pensar sus políticas ambientales en forma muy distinta a la de los demás países latinoamericanos. Tendría que pensar sus políticas ambientales en una dinámica más parecida al contexto que se encontraría en los países europeos, de naturalezas ya muy modificadas.

Fuente: http://www.uypress.net




Otra perla Mujica: carbon y demasido ecologista


 

En Melo:

Mujica afirmó que fue un "error" no construir una planta a carbón

"Nos hemos puesto brutalmente ecologistas. Los chinos están inaugurando una 
central a carbón todos los meses, nosotros no.

El que te dice una cosa como te dice la otra se olvida ahora de lo dicho en rió + 20:

"¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que "estamos todos juntos" en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un "monumento al atraso". Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado.

Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca o incluso los Aymaras- definían: "pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho, y desea más y más". Esta es una clave de carácter cultural.

Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y los voy acompañar, como gobernante..."

  

Suministro. El presidente remarcó la necesidad de tener independencia

CERRO LARGO | NÉSTOR ARAÚJO

José Mujica afirmó que fue un error del gobierno no haber construido una
planta de carbón. Reconoció que "nos hemos puesto brutalmente ecologistas",
argumentando que la planta no se construyó por riesgos medioambientales.

El presidente de la República, José Mujica, visitó las obras de la planta
conversora de frecuencia en Cerro Largo, en el marco del proyecto de
interconexión eléctrica entre Uruguay y Brasil. Acompañado del presidente
de UTE, Gonzalo Casaravilla, el jefe de Estado dijo que fue un "error" el
desechar la creación de una planta de carbón para abastecer de energía al
país.

"Nos hemos puesto brutalmente ecologistas. Los chinos están inaugurando una
central a carbón todos los meses, nosotros no. Tenemos muy cerca de aquí
Candiota, desde donde va a venir esa energía a Uruguay, y hay que reconocer
que son errores que cometió este gobierno".

Mujica comparó la decisión de Brasil en cuanto a la construcción de la
planta, admitiendo que Uruguay descartó la construcción por razones
medioambientales.

"Los brasileños pueden hacer (la planta), pero nosotros no. ¡Queremos ser
salvadores del medio ambiente de la humanidad! No pudimos hacer, a pesar de
tener ventajosas ofertas, ninguna usina de carbón porque era contaminante,
y nos damos cuenta la insignificancia de nuestra presencia en el mundo
frente a los que están haciendo lo mismo", dijo.

Ante la presencia del presidente de UTE y las autoridades departamentales,
el presidente de la República informó que Chile -a través de una empresa
privada- ofreció al gobierno uruguayo establecer una central con precios
irrisorios para vender el carbón, "y no poníamos ni un peso, pero no
pudimos agarrar, porque estamos contra el carbón, son los errores que
cometió este gobierno".

El jefe de Estado admitió: "Yo y no otros, yo cometí esos errores. Y les
transmito esto porque habrá gobernantes en un futuro que se encuentren con
encrucijadas como esta. Hay que tomar decisiones, llegó el tiempo, pero más
errores es no tomar decisiones a tiempo", sentenció.

En este sentido el presidente resaltó la importancia de ser previsores en
un contexto de crecimiento de la economía. "Hay que preocuparse mucho
antes, de cinco a siete años antes que tengamos necesidades para
preocuparse de dónde se va a generar y cómo se va a generar energía
eléctrica. Cometimos errores en la década del 90", reconoció.

Mujica recordó que "la potentosa argentina de la época de (Carlos) Menem
estaba haciendo tales inversiones en generación de energía eléctrica que
nos iba a resultar más barato comprársela a ellos. Hasta que un día nos
dimos cuenta que no era así, y tuvo el gobierno de Tabaré Vázquez que
construir una planta de energía que debió haber sido construida mucho
tiempo atrás. Para que haya energía hay que invertir".

Según el presidente, en el momento en que había que resolver si hacer la
planta "estábamos peleando por el puente, y entre tantas cosas atrasadas
estaba esto, buscar energía limpia generada por nosotros mismos, por eso
apuramos y por eso le insistimos a UTE. Porque uno no sabe cuándo viene una
sequía".

Por otro lado, el mandatario dejó un mensaje para las próximas generaciones
del país. "Yo espero que aprendan y se den cuenta que no puede haber
crecimiento y desarrollo sin energía, y que tiene que ser abundante. Es
más, hay que poner eso adelante de todo. Si el país genera su propia
energía nos da independencia y ganamos en seguridad en el futuro".

El País, 1 setiembre 2012.

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EL VERDADERO PELIGRO DE LOS TRANSGENICOS

SI NO ACTUAMOS MORIREMOS MUCHOS EN LA RULETA GENETICA