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ASAMBLEA NACIONAL DE APICULTORES URUGAUY 19 DE NOVIEMBRE 2016

jueves, 16 de junio de 2016

Reacción mutagénica en cadena. Lo que ya esta en ejecución y Ud no sabe. ¿Quiere realmente saberlo?

Reacción mutagénica en cadena




Sábado 11 de junio de 2016
Silvia Ribeiro*

Genes dirigidos a engañar la evolución natural que pueden extinguir especies enteras. No son transgénicos solamente, se trata de ingeniería de ecosistemas y poblaciones enteras. La técnica se inventó el año pasado pero ya está en la polémica mundial, para algunos por los altos riesgos que conlleva, para otros –las trasnacionales de agronegocios, farmacéuticas, biotecnología y defensa– por los negocios que avizoran.

Los conductores genéticos (gene drives en inglés) son una forma de burlar leyes naturales de la herencia y forzar a que los genes introducidos se traspasen a toda una población. Si son genes que inhabilitan la especie, es un método de extinguirla. Las especies que se reproducen sexualmente –plantas, animales, humanos– heredan 50/50 genes de cada progenitor, algunos dominantes, otros recesivos que en próximas generaciones tienden a desaparecer. Con conductores genéticos –que se construyen usando la técnica de biología sintética CRISPR/Cas9– los genes insertados llevan la instrucción de eliminar el gen correspondiente del otro progenitor no modificado, trasmitiéndose en 100 por ciento a la progenie. Repiten el acto en cada cruza, por lo que en pocas generaciones están en toda la población. Sus creadores lo llaman reacción mutagénica en cadena. En experimentos con mosquitos y moscas en la Universidad de California en 2015, en dos generaciones el gen modificado estaba en 97 por ciento de la población, contra 37 por ciento y tendencia a disminuir, sin usar conductores genéticos.

Esto causó que Kevin Esvelt, inventor de la técnica, llamara a una moratoria a su liberación y a un amplio debate público sobre la misma, ya que significa modificar especies completas para siempre.

Otros que usan la misma tecnología no tienen esos escrúpulos. Publicaron sus experimentos como algo fantástico que según ellos podría terminar con especies dañinas, plagas, vectores de enfermedades, etcétera. Hay muchos problemas con esta visión mecanicista de la naturaleza y las enfermedades. Por ejemplo, ¿quién define qué es dañino o plaga? Para la agricultura industrial todo lo que esté vivo en un campo, menos el cultivo que se quiere cosechar, es dañino. ¿Qué consecuencias tiene la eliminación de una especie entera de un ecosistema que ha coevolucionado con ella, o incluso la ha favorecido en reacción a otros desequilibrios? ¿Qué pasa con otros organismos que se alimentan de esa especie? En el caso que pudieran eliminar insectos vectores de enfermedad, está ampliamente demostrado que si las causas y ambiente de una enfermedad persisten, encontrará otros vectores de trasmisión que podrían incluso ser peores. Podría inducir la mutación más rápida de los agentes infecciosos. Además de la arbitrariedad de que un grupo de técnicos o empresas se arroguen el derecho de eliminar o modificar irreversiblemente especies y ecosistemas. Los transgénicos de cultivos ya contaminan y son un problema, pero hay que plantarlos cada estación, y las plantas no modificadas conservan sus defensas naturales.

El 8 de junio 2016, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos publicó un extenso informe sobre conductores genéticos, en forma extraordinariamente rápida para sus estándares. Entre sus principales conclusiones afirman que la tecnología no se debe liberar al ambiente, porque no hay suficiente conocimiento sobre sus impactos, que serían muy significativos. Señalan que están diseñados para modificar intencionalmente especies silvestres y que su acción será inevitablemente transfronteriza. Por los impactos en biodiversidad, llaman a consultar y escuchar al público y comunidades, incluyendo consideraciones éticas y no técnicas, ya que serían modificaciones irreversibles de amplio alcance. Pese a sus propios argumentos, abren la posibilidad de experimentar, pero en laboratorio, con normas de confinamiento de extrema seguridad, inclusive en islas.

El reporte reconoce los riesgos que implica la técnica para biodiversidad y que no es un tema confinado a los científicos, pero deja de lado otros impactos y usos potenciales muy graves de esta tecnología. El Grupo ETC señala otros tres aspectos de alta preocupación: el uso bélico y hostil contra humanos, contra el medio ambiente y contra la seguridad alimentaria. (http://etcgroup.org/es/content/ detengamos-la-bomba-genetica)

La tecnología podría usarse para desequilibrar ecosistemas, exterminar cultivos, enfermar o debilitar poblaciones humanas. Podría dirigirse, por ejemplo, a reconocer y modificar microbiomas humanos, que son específicos a cada individuo pero comunes en muchos elementos al área donde viven. La Convención de Armas Biológicas ya comenzó a discutir las implicaciones de los conductores genéticos. Es también una tecnología que podría modificar el ambiente de forma irreversible, por lo que debe tratarse en ENMOD, la Convención de Naciones Unidas que prohíbe la modificación ambiental con fines hostiles.

Pese a que la presentan como cura para enfermedades, la patente WO2015105928 sobre conductores genéticos, otorgada a la Universidad de Harvard, cubre el uso en 50 hierbas para hacerlas susceptibles a más de 200 agrotóxicos, lo cual es de gran interés para las trasnacionales de transgénicos, como Monsanto y Syngenta, que han tenido que cambiar sus semillas porque las plantas que consideran malezas se adaptan a sus venenos e invaden los cultivos. El estudio menciona específicamente una especie de amaranto y el riesgo de que si se elimina esa variedad, el gen conducido podría pasarse a las especies de amaranto que se usan para consumo.

Por los enormes peligros al ambiente, biodiversidad, salud, alimentación, económicos, bélicos, urge establecer una moratoria internacional contra toda liberación de conductores genéticos. El Convenio de Diversidad Biológica, que se reúne en Cancún en diciembre (CDB Cop13), ya tiene en su agenda la biología sintética y debe tomar esa importante decisión.

*Investigadora del Grupo ETC

RENACE INFORMA
RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA de la Argentina
12 de junio 2016
REENVIAMOS DOS DOCUMENTOS CONSECUTIVOS:
CARTA ABIERTA SOBRE LAS NUEVAS BIOTECNOLOGÍAS (UCCSNAL)
Y
Detengamos la bomba genética
(etc Group)

CARTA ABIERTA SOBRE LAS NUEVAS BIOTECNOLOGÍAS
UNIÓN DE CIENTÍFICOS COMPROMETIDOS CON LA SOCIEDAD
Y LA NATURALEZA DE AMÉRICA LATINA
En homenaje a Andrés Carrasco
Desde hace algunos meses se ha iniciado con mucha fuerza una campaña publicitaria para promover un grupo de nuevas biotecnologías (como la edición de genes, la biología sintética, CRISPR-Cas, el uso de micro ARN, la manipulación de la expresión genética a través de la intervención en los complejos procesos involucrados en epigénetica, por mencionar algunos ejemplos), presentándolas como “superadoras” de la transgénesis. Tal como ocurrió hace dos décadas, cuando los promotores de los transgénicos nos presentaron un largo menú de promesas que nunca llegaron a cumplirse, los mismos sectores que desde entonces vienen defendiendo los transgénicos, hoy nos dicen que estas nuevas biotecnologías “superadoras” son mucho más precisas, seguras y eficientes; que con apenas un “rasguño” se puede obtener resultados extraordinarios. Ellas, se dice, podrían ser la respuesta a la cura de diversas enfermedades, al incremento en la producción agrícola; se eliminaría el uso de plaguicidas, se podría desarrollar nuevos combustibles que, por un lado no se agoten y por otro, ayuden a enfrentar el cambio climático. Todas estas promesas son las mismas que hace 20 años acompañaron el lanzamiento de los cultivos transgénicos y todas demostraron a lo largo de estas décadas su falsedad.
Contrariamente a lo anunciado, con la introducción de los transgénicos en la agricultura industrial, se fortaleció el poder corporativo en el sistema agroalimentario, se dio una rápida expansión de monocultivos de soja, maíz y algodón y canola (que fueron los únicos cultivos biotecnológicos que tuvieron un éxito comercial) y que, además de desplazar cultivos alimenticios, profundizaron los impactos provocados por la revolución verde: la emergencia de súper malezas, súper plagas y nuevas enfermedades, el incremento del uso de agrotóxicos, se intensificó el poder monopólico sobre las semillas a través de la imposición de derechos de propiedad intelectual y otros mecanismos legales, la aceleración del proceso de acaparamiento de la tierras, la ultra-tecnificación del agro, lo que devino en un masivo abandono del campo, porque el resultado final ha sido la instauración de un modelo agrícola sin agricultores.
Estas nuevas biotecnologías aplicadas al mundo rural, no harán sino acentuar esta tendencia ya que todas ellas están concebidas para ser aplicadas en modelos de monocultivos industriales.
Cuestionamos la seguridad de esta tecnología, que juega con la manipulación genética a pesar del gran desconocimiento que existe sobre su funcionamiento, y sobre los efectos que su aplicación podrían desencadenar a nivel celular, del organismo de la salud humana y del ambiente. No pedimos para estas tecnologías la aplicación de normas de bioseguridad ni el desarrollo de estrictas evaluaciones de riesgo, sino la suspensión de toda la experimentación en este campo. Cuestionamos el exagerado rol que se da a “la ciencia” y al sistema científico tecnológico en el proceso de toma de decisiones relacionado con la adopción de estas nuevas tecnologías, pues sabemos que la investigación científica encarna las mismas relaciones de poder que se dan en la sociedad, y que las principales líneas de Investigación son decididas por quienes las auspician y financian.
Desde la UCCSNAL proponemos un nuevos modelo de Ciencia Digna que en un diálogo de saberes con los campesinos y campesinas del mundo que han alimentado a la humanidad por miles de años y hoy lo siguen haciendo. Hacemos nuestras las palabras de Andrés Carrasco en el documento que sirvió de base para la creación de nuestra organización: “En este contexto existe la necesidad urgente de establecer una red de científicos, con concepciones más respetuosas de la complejidad y con capacidad de interpelar a las empresas y las comunidades científicas que sostienen y promueven los OGM, denunciando las limitaciones de la tecnociencia biotecnológica, discutiendo, refutando y develando las falacias simplificadoras y reduccionistas que pretenden formar un corpus “teórico-científico” de la tecnología de manipulación genética, con el fin inconfeso de reemplazar la naturaleza a medida de las grandes corporaciones y gobiernos y blindar los procesos de apropiación por despojo del territorio y su gente a cualquier precio, incluso la muerte por exterminio".
Es hora que los agricultores y la sociedad recuperen las iniciativas de la investigación científica basada en técnicas agroecológicas, basadas en las fortalezas locales, que reviertan el acelerado proceso de descampesinización; que los temas emergentes de salud sean tratados desde un punto de vista integral abordando los procesos de determinación social y ambiental que promueven la salud y los que generan la enfermedad. Es impensable que los impactos y problemas sociales, ambientales y sanitarios que han sido generados por la expansión acrítica de un modelo basado en la tecnociencia de mercado, cuya principal motivación es la maximización de la ganancia económica, puedan solucionarse o atenuarse, sumando las nuevas quimeras de la revolución biotecnológica.
Nuestra contrapropuesta, es la agroecología que prescinde del uso de pesticidas y fertilizantes derivados de la industria química, son sustentables en el tiempo, hacen un manejo racional de recursos naturales, brindando productos sanos y manteniendo o incrementando la fertilidad de los suelos. Los informes de Olivier de Schutter, relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, y del IAASTD señalan sin ambigüedades la alta capacidad productiva de la agricultura campesina y ecológica. Al mismo tiempo, consideran que ésta permite un mejor acceso a los alimentos, al apostar por una producción y comercialización local, con prácticas que respetan, conservan y mantienen la naturaleza. En realidad, no solo la agricultura campesina y ecológica puede alimentar al mundo sino que es la única capaz de hacerlo. No se trata de un retorno romántico al pasado ni de una idea bucólica del campo sino de hacer confluir los métodos campesinos de ayer con los saberes del mañana y democratizar radicalmente el sistema agroalimentario.
Detengamos la bomba genética
Comentarios del Grupo ETC al informe de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos sobre los conductores genéticos
De casi 200 páginas, el informe de investigación de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS, por sus siglas en inglés) “Gene Drives on the Horizon” (Los conductores genéticos en el horizonte) es voluminoso pero superficial.
No trata los temas más urgentes que plantea la controvertida tecnología de conductores genéticos a partir de CRISPR-Cas9. Sus inventores la apodan “reacción mutagénica en cadena”.
Los conductores genéticos guiados por ARN son un poderosa técnica de biología sintética inventada apenas el año pasado. Están diseñados para introducir a toda costa un rasgo genético a través de toda la población de alguna especie, por lo que puede ocasionar la extinción de dicha especie. Esta capacidad para manipular y rediseñar totalmente las poblaciones y los ecosistemas plantea serias amenazas bélicas, a la biodiversidad y la seguridad alimentaria, por lo cual este estudio de alto perfil se divulgó en un tiempo récord.

Inexplicablemente, el informe no habla de los problemas que surgirán a partir de la comercialización de dicha tecnología y queda corto al referirse a las implicaciones militares y para la seguridad del desarrollo de los conductores genéticos. Dado que la comercialización, la seguridad alimentaria y la militarización se encuentran entre los temas más explosivos que plantean estas técnicas, su escasa mención en el informe científico resulta incomprensible. El estudio fue financiado por DARPA (una agencia de investigación militar de Estados Unidos) y la Fundación Bill y Melinda Gates (que financia temas de agricultura). Ambas instituciones están muy involucradas en la investigación sobre conductores genéticos.
Los historiadores podrían considerar este desarrollo científico del 2015, —los conductores genéticos— como el momento ‘nuclear’ de la biología. Así como la primera reacción nuclear en cadena hace tres cuartos de siglo, la “reacción mutagénica en cadena” muestra  un potencial de destrucción de amplio espectro con ramificaciones geopolíticas muy significativas”, explica Jim Thomas, Director de Programas del Grupo ETC. “Actualmente hay un puñado de pioneros que desarrollan conductores genéticos, que argumentan que su nueva herramienta podría eliminar la malaria o salvar aves en peligro de extinción, sin embargo es claro para todo mundo que las promesas que hacen los que tienen sus propios intereses en la tecnología no son de confiar; esta técnica  implica riesgos enormes.”
Militarización: Hay diversos escenarios para que los conductores genéticos se conviertan en armas: por ejemplo, si se re-diseñan insectos, si interactúan con el microbioma humano o si se hacen con la intención explícita de suprimir cosechas o a los polinizadores. Sus efectos colaterales no esperados también pueden acarrear graves consecuencias. Esto significa que la tecnología de conductores genéticos puede terminar muy rápidamente bajo el control de los actores militares más poderosos del mundo, cuyas decisiones sobre el manejo de los conductores genéticos, su uso y despliegue serán determinados por sus preocupaciones geopolíticas y de su seguridad (así como por intereses comerciales).

Es muy significativo el hecho de que la mitad del financiamiento para este estudio viniera de una agencia de defensa de Estados Unidos, DARPA (Agencia de proyectos de investigación avanzados de defensa) quienes han declarado que “van por todo” en la investigación y desarrollo de conductores genéticos y organismos sintéticos “robustos”. Sin embargo, es sorprendente que este informe (que sí toca el tema de la gobernanza) no menciona en absoluto los instrumentos de acuerdo internacional más relevantes del mundo para estos asuntos y que deben responder a las amenazas a la seguridad y a la paz que los conductores genéticos implican: uno es el Tratado ENMOD, sobre la prohibición de utilizar técnicas para modificación el ambiente con fines militares u hostiles, que se negoció precisamente para tratar el tipo de modificaciones ambientales de amplio espectro que los conductores genéticos podrían desatar. Si bien no ha habido reuniones de ENMOD en los últimos años, una conferencia podría convocarse fácilmente; otro es la Convención sobre Armas Biológicas, también de Naciones Unidas, que ya comenzó a discutir sobre los conductores genéticos en su reunión más reciente en Ginebra, en diciembre pasado.
¿Y en agricultura?: El informe no reconoce para nada los fuertes intereses comerciales que pueden llevar a aplicar conductores genéticos en agricultura, sin que a las trasnacionales les importen las regulaciones que demandan precaución. La (escasa) discusión pública sobre conductores genéticos se ha enfocado en especulaciones sobre su utilidad para cuestiones de salud y conservación, pero son las aplicaciones en agricultura las que podrían dominar el terreno en vista de los intereses comerciales de las gigantescas empresas de agronegocios. El informe de NAS consideró solo un estudio de caso para cuestiones agrícolas (el caso número 6) sobre el Amaranthus palmeri (un tipo de amaranto) que proponen manipular para hacerlo más vulnerable al glifosato, pero no debate cómo tal aplicación podría fortalecer los monopolios agrícolas (como el de Monsanto). Tampoco toman en cuenta cómo los conductores genéticos pueden transformar la agricultura y los sistemas de producción de alimentos e impactar sobre los derechos de los agricultores y la soberanía alimentaria. El informe dice, sin embargo, que si el Amaranthus palmeri en América del Norte fuera suprimido mediante conductores genéticos, podría terminar reduciendo las cosechas de la variedad de amaranto que se consume en América del Sur y que es una fuente de alimento importante. La falta de consideración sobre las implicaciones para la seguridad alimentaria es un vacío particularmente problemático, a la luz de los reclamos de derechos de patente sobre conductores genéticos en la solicitud número WO2015105928, ya publicada. Esta solicitud es de la Universidad de Harvard e incluye una larga lista de más de 50 hierbas invasoras y 200 herbicidas contra las que la tecnología podría utilizarse, sugiriendo, de facto, un negocio para las transnacionales de agrotóxicos más grandes del planeta, que podrían negociar una licencia para el uso de esta tecnología, lo cual extendería la vida útil de sus productos, sean semillas transgénicas o agroquímicos.
El Grupo ETC sabe, a partir de investigaciones propias, que tanto Monsanto como Syngenta siguen de cerca el desarrollo de esta tecnología”, explica Neth Daño, directora de Asia para el Grupo ETC. “Ni Harvard ni ninguna otra entidad privada deberían tener el poder para concesionar el uso de la tecnología de conductores genéticos a los gigantes de los agronegocios ni a ninguna otra entidad.”
Dado el poder y las implicaciones de esas técnicas, el Grupo ETC propone que todas las cuestiones de propiedad intelectual en torno a los conductores genéticos sean dirimidas en un organismo neutral internacional bajo la gobernanza multilateral de Naciones Unidas. Esto, de forma paralela a los pasos que los gobiernos dieron para controlar la propiedad intelectual de las tecnologías nucleares hace setenta y cinco años. El tema de los conductores genéticos también debe asumirlo urgentemente el Comité de Naciones Unidas sobre Seguridad Alimentaria Mundial, cuando se reúna en Roma este octubre.

Gobernanza global de la biodiversidad: Algo que la NAS hizo correctamente en el informe es referirse a las implicaciones que tienen los conductores genéticos para la gobernanza de la biodiversidad, estableciendo en varias puntos del informe que “un conductor genético no reconoce fronteras políticas”. El comité redactor identifica correctamente al Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) y sus protocolos como uno de los organismos internacionales clave que deben discutir la gobernanza de los conductores genéticos (los que no menciona son ENMOD, la Convención sobre Armas Biológicas y el Comité sobre Seguridad Alimentaria Mundial).
El Grupo ETC considera que debe establecerse rápidamente en el CDB una fuerte regulación internacional sobre la investigación de los conductores genéticos, comenzando con una moratoria global sobre la liberación y uso comercial de los mismos, lo cual estaría en línea con las recomendaciones clave del informe, en el sentido de que la evidencia para permitir la liberación de los conductores genéticos en el ambiente es insuficiente.

Los 194 países que son parte del CDB tomarán decisiones sobre cómo supervisar y que formas de regulación u otras medidas son necesarias en relación a la biología sintética en su 13ava Conferencia de las Partes (COP 13) en Cancún, en Diciembre de 2016. (Los conductores genéticos son una de las aplicaciones de la biología sintética, tema central en la agenda de la COP13). El propio grupo de expertos del CDB sobre biología sintética (Grupo de Expertos Técnicos Ad Hoc sobre Biología Sintética, AHTEG de Biología Sintética) ya planteó el tema de los conductores genéticos y debe profundizar al respecto. El grupo de expertos en evaluación de riesgos del Protocolo de Cartagena (AHTEG sobre Evaluación de Riesgos) también debe emprender la evaluación de los conductores genéticos en la actual revisión que lleva a cabo sobre las técnicas de la biología sintética.
En Grupo ETC tenemos comentarios más detallados sobre las 200 páginas del reporte de la Academia Nacional de Ciencias que podemos compartir con los comunicadores interesados.
Mayor información:
Silvia Ribeiro, Directora para América Latina, Grupo ETC (Ciudad de México)
grupoetc@etcgroup.org, Telléfono: +52 55 7096 4660
Jim Thomas, Director de Programas, ETC Group (Montreal, Canadá)
jim@etcgroup.org  - Teléfono: +1 819 322-5627  Celular: +1 514 5165759
Pat Mooney, Director General, ETC Group (Ottawa, Canadá)
mooney@etcgroup.org  Teléfono +1 613 240 0045
Neth Daño, Directora para Asia, ETC Group

SI NO ACTUAMOS MORIREMOS MUCHOS EN LA RULETA GENETICA