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ASAMBLEA NACIONAL DE APICULTORES URUGAUY 19 DE NOVIEMBRE 2016

lunes, 15 de abril de 2013

Uruguay no tiene la tecnología necesaria para analizar el agua.


Organismos no tienen tecnología para analizar toxicidad de las algas

Informe de ONU señaló que de 25 floraciones de microalgas, solo estudiaron la toxicidad en tres casos.



Entre 1994 y 2005 se registraron 25 casos de floraciones de 16 especies de microalgas potencialmente tóxicas, perjudiciales para la salud, pero solo en tres casos se realizaron análisis de toxicidad. Fueron las concentraciones correspondientes a microcistina en el embalse de Salto Grande (río Uruguay), los embalses Palmar, Bonete y Baygorria (río Negro) y río Yí. Las otras no fueron analizadas porque no se cuenta con la tecnología necesaria.
Así lo indicaba el informe GEO Uruguay, publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), con la colaboración del Centro Latinoamericano de Ecología Social y la Dirección Nacional de Medio Ambiente, cinco años antes que el episodio de mal olor y sabor en el agua potable despertara dudas sobre su confiabilidad y se comenzara a hablar del riesgo que representan las microalgas tóxicas para la salud.
Una razón para esta omisión es que los organismos que realizan el monitoreo de los cursos de agua –entre ellos, la Universidad de la República, el Instituto Clemente Estable y la Dinama y sus dependencias– no tienen los equipos necesarios para analizar toda la variedad posible de toxinas.
Así lo había confirmado a El Observador el doctor en ciencias biológicas, Luis Aubriot, al referirse en diciembre de 2012 a la contaminación de los lagos de Paso Carrasco. “Tenemos la posibilidad de determinar tres toxinas. Hasta allí llegaríamos. Tendríamos que enviar a laboratorios en el exterior”, indicó.
A esto se suma que las toxinas no son eliminadas por el proceso de potabilización (las algas sí son destruidas) ante la falta de sistemas de filtros de carbón activado.
El informe apunta que no se analizó el caso de algunos tipos de cianobacterias como la anabaena o de cylindrospermopsis raciborskii. De la primera se encontraron cuatro especies: dos en el embalse de Salto Grande, dos en el Lago Ton-Ton de Paso Carrasco y otras en los embalses de río Negro y laguna del Sauce (Maldonado). El tipo anabaena circinalis, por ejemplo, es neurotóxica. La cylindrospermopsis raciborskii, encontrada en las lagunas Blanca, del Sauce y Chica (Maldonado); lago Javier (Paso Carrasco); en 2008 apareció en el lago Calcagno (Parque Miramar). Es un organismo de efecto hepático y neurológico.
El estudio publicado por Pnuma señala que “muchos de estos sistemas son utilizados con fines recreativos y para potabilización para consumo humano, lo que constituye una amenaza para la salud”.
Concentraciones
Los análisis de toxicidad para detectar microcistina –el que con mayor frecuencia desarrolla floraciones en el país– indicaron altas concentraciones en el río de la Plata (hasta 1.074,3 microgramos de peso seco), en el embalse del Rincón del Bonete (1.035 microgramos) y en el embalse de Salto Grande (2.020 microgramos). De acuerdo al informe, en la mayoría de los casos, los valores de toxicidad se encontraron por encima del nivel recomendado para el uso de las aguas para recreación.
En 2002, en el lugar donde se encuentra la toma de agua del embalse del Rincón del Bonete se encontró una concentración de microcistina de 1.260 microgramos. La fecha coincide con la aparición de “un musgo en el agua” como señaló un productor de la zona al que a fines del año pasado se le murieron 15 ovejas. “Es como una tintura verde, espesa. Los animales entran a tomar agua y salen verdes”, explicó.
La concentración máxima de microcistina se registró en el río Yí en 2002: 2.879 microgramos. “Esta concentración es considerada alta respecto a otros ambientes de la región”, afirmó el estudio.
El informe GEO Uruguay afirmó que “existe mucha incertidumbre” sobre la taxonomía y toxicidad de algunas especies “potencialmente nocivas” . Por lo tanto, “se considera necesario ampliar las líneas de investigación actuales paralelamente al programa de monitoreo”.
Justamente las cianobacterias  registradas en fuentes de agua potable, son señaladas como “especies gravemente tóxicas” pero su toxicidad no fue analizada. Pero además aclara: “No son eliminadas por los sistemas de tratamientos tradicionales de las plantas potabilizadoras”. Para evitar su traspaso al agua que será consumida, el estudio recomienda que se instalen filtros de carbono. “La problemática de la eutrofización no parece haber sido asumida en su total dimensión por parte de las autoridades y permanece desconocida por el colectivo de la sociedad”, concluyó el informe.

 

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