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ASAMBLEA NACIONAL DE APICULTORES URUGAUY 19 DE NOVIEMBRE 2016

martes, 28 de junio de 2011

Impactos del extractivismo - LA MINERA EN EL VECINDARIO

Impactos del extractivismo

LA MINERA EN EL VECINDARIO

Eduardo Gudynas

Brecha, 24 de junio 2011.

La intención de iniciar la minería de hierro en Uruguay representa un
cambio drástico en la senda de desarrollo del país. El proyecto de Aratirí
corresponde a lo que en los países vecinos se denomina "mega-minería", a
cielo abierto. Para lidiar frente a emprendimientos de ese tamaño y riesgo
es muy útil revisar la experiencia con la minería en los países
tradicionalmente mineros, como Perú, Bolivia o Chile, o los que se han
sumado recientemente, como Brasil.

Considerando la experiencia brasileña, se observa que ese tipo de minería
genera im-pactos ambientales que son intensos, afectan a muy distintos
procesos ecológicos, tienen una amplia cobertura territorial, y son de muy
larga permanencia en el tiempo. A pesar de todo esto, en casi todos los
países es común minimizar esos impactos ambientales tratándolos como
simples alte-raciones en el “paisaje”, o bien como modificaciones que
pueden ser gestionadas tecnológicamente.

Sin embargo, la observación de las mega-minas a cielo abierto que hay en
otros paí-ses indica que se pierden los ambientes naturales originales, se
destruye el suelo, se alteran los cursos de agua, y se modifica la fauna y
flora. Todo ello hace que no se pueda calificarlos como una simple
afectación de “paisaje”, como si fuera un problema estético. En realidad,
el proceso es muy similar a una “amputación ecológica”, donde se remueve
parte del territorio, con toda su fauna y flora, alterando sustancialmente
un entramado de elementos y procesos, que van desde la regeneración de los
suelos y el ciclo del agua, hasta las comu-nidades animales y vegetales.

La experiencia de los demás países muestra que impactos de esta magnitud no
se pueden sopesar con indicadores clásicos, como la cantidad de hierro
exportado o considerando las canteras aisladas unas de otras. Se hace
necesario considerar, por ejemplo, la “mochila ecológica” del hierro,
entendido por la extracción total de materia, tanto aquella que se separará
como hierro a exportar, como por rocas y otros remanentes que se
abandonarán en Uruguay. A nivel internacional, las “mochilas ecológicas” de
cada tonelada de hierro obtenido conllevan extracciones de 14 a 740
toneladas de materia, dependiendo de la calidad del yacimiento. Es así que
determinar la “mochilla ecológica” de Aratirí se vuelve urgente.

En todos los países se aplican evaluaciones de impacto ambiental (EIA) como
paso previo para rechazar o aprobar un emprendimiento minero. El proyecto
de Aratirí ha iniciado ese recorrido en Uruguay, aunque su primer informe
no fue aceptado por la DINAMA. Como allí intervinieron consultores peruanos
es apropiado revisar la situación en ese país. Allí encontramos que la
calidad de las EIA era escandalosamente baja, y en muchos casos eso
alimenta los frecuentes conflictos sociales donde comu-nidades peruanas
protestan contra las mineras.

El propio gobierno peruano reconoce, por ejemplo, que hay EIA que se copian
párrafos entre ellos o tienen secciones claves ausentes. Como medida de
emergencia, las autoridades buscaron la asistencia de una agencia de ONU
especializada en revisar proyectos de desarrollo, comenzando por la
propuesta de la mina de cobre de Tía María, debido a que miles de personas
la rechazaban, con duros enfrentamientos que dejaron varios muertos. La
agencia internacional presentó 138 evaluaciones al EIA de la empresa
minera. El escándalo resultante fue de tal magnitud que el gobierno peruano
canceló el proyecto minero.

Más o menos la misma situación se repite en los países andinos. En Brasil
las EIA son de mejor calidad, pero cuando un proyecto de interés para el
gobierno no recibe la luz verde de los evaluadores ambientales, las
presiones políticas comienzan a operar. En los últimos días del gobierno de
Lula, era tal el empecinamiento gubernamental en construir una represa a
pesar de las evaluaciones en contrario, que la presión política hizo que
renunciaran uno tras otro los jerarcas ambientales, hasta llegar a quien
estuviera dispuesto a firmar los permisos.

Frente a este tipo de problemas es apropiado preguntarse si esta
problemática es ajena a Uruguay. Y no lo son. Recordemos que, en el plano
político, José Mujica en más de una ocasión ha sembrado dudas sobre la
capacidad de regulación ambiental del Estado. En el plano de la gestión
existen varios antecedentes de aprobaciones ministeriales que van en contra
de las opiniones de los técnicos gubernamentales, y la más reciente es la
liberación de algunas variedades transgénicas.

Por lo tanto, el país no es inmune a esta problemática, y debería comenzar
a prepararse, por ejemplo elevando las exigencias a las EIAs presentadas
por las empresas, respaldar a sus técnicos en lugar de condicionarlos
políticamente, y encaminar estudios independientes. El proceso de revisión
estatal debe ser más transparente, y con mecanismos de consulta ciudadana y
asesorías generosas.

LA DESTERRITORIALIZACIÓN.

Otro importante foco de problemas observado en los países vecinos involucra
la gestión territorial. Una vez que se autoriza la megamine-ría a cielo
abierto, la mezcla entre altos precios internacionales y las necesidades
financieras domésticas, hace que se desem-boque en una avalancha de
concesiones mineras. Por ejemplo en Perú, después del pico de concesiones
entre 1997 y 1999, las autorizaciones pasaron de un poco más de 7 millones
de hectáreas en el año 2000 a más de 21 millones en 2010. Si se suman las
concesiones petroleras, se llega al impactante resultado de que
aproximadamente el 75 por ciento de la superficie está concesionada a
sectores extractivos.

Esto significa que el Estado cae en una desterritorialización, pierde
capacidades de control sobre su propia geografía, desaparecen usos
productivos tradicionales, y se generan severas distorsiones en los
circuitos económicos regionales. Estos casos muestran que Aratirí no es
solamente “un” emprendimiento, sino que su aprobación podría significar
abrir las puertas a esa avalancha de concesiones.

Podemos preguntarnos si Uruguay cuenta con instrumentos de regulación
territorial, y algunos responderían que la ley de ordenamiento territorial
aprobada bajo la administración Vázquez, es la respuesta. Pero el problema
es que esa norma es apenas un paso que ha dejado cuestiones prácticas sin
resolver. Por si fuera poco, no contamos con instrumentos presentes en
otros países, como Brasil, como evaluaciones ambientales regionales (que
deberían cubrir varios departamentos), ni zonificaciones
económico-ecológicas a escala nacional. Tampoco disponemos de evaluaciones
estratégicas para sectores productivos, como energía, minería o
aprovechamiento del agua, todos elementos claves en el caso de Aratirí.

CONTROL Y ABANDONO.

Una vez que las minas están operando, el control y la fiscalización
aparecen como otra gran fuente de problemas en los países. El seguimiento
ambiental diario se vuelve complejo, y casi siempre termina entreverado con
el desempeño económico de la empresa o la excusa de mantener las fuentes de
trabajo. Como casi no existen monitoreos independientes, la gente desconfía
de los controles estatales, alimentando la protesta ciudadana. Uruguay no
está inmune a esta problemática, y basta recordar que en 2006 se descubrió
que la DINAMA no informaba de la contaminación costera por las descargas de
la papelera de Juan Lacaze. Ese caso, junto a varios otros, vuelve legítima
la necesidad de mejorar y transparentar el monitoreo ambiental de proyectos
de gran riesgo.

Tampoco podemos olvidar que esos controles se deben extender por décadas
después que la minera deja de operar. Allí quedarán las enormes canteras,
las que a su vez generan otros problemas ambientales. No es nada
infrecuente que las empresas se desentiendan de esa herencia. En Perú se
han registrado al menos 5.500 “pasivos mineros”, donde muchos de ellos ni
siquiera tienen una empresa que asuma su limpieza. Aquí se han mencionado
apenas algunos problemas destacados. Estos y otros ejem-plos enseñan que
Uruguay está coqueteando con un emprendimiento de enormes impactos, donde
sería indispensable ampliar y fortalecer su gestión ambiental antes de
tomar alguna decisión.

 

 

 

Ricardo Carrera

Blog: http://apiculturauruguay.blogspot.com/

 

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